El Cultivador 6

noticias 11 Tarragona, vio cómo aumentaba su deuda al tener que llevar a cabo una serie de obras para la mejora de las infraestructuras del pueblo. Una antena de comunicación y una nueva carretera para el pueblo fueron algunos de los ‘lujos’ que provocaron que la deuda aumentara más allá del millón de euros. De esta deuda sale la necesidad de un proyecto económico viable para el pueblo. Un proyecto como el arrendamiento de las tierras comunales del pueblo sin cultivar a través de una empresa municipal de gestión de las mismas. El acuerdo de los grupos muni- cipales, ERC y CIU, hacían posible que, mediante la cesión de las tierras comunales, previo pago de un alquiler, la deuda del pueblo podía ser pagada sin recortar ningún servicio. Un acuerdo de cesión de las tierras a un Club Social de Consumidores de Cannabis de Barcelona para el cultivo de marihuana sacaría al pueblo de la crisis. Dicho acuerdo fue sometido a refe- réndum, aprobándose la medida con el 57% de los votos a favor. Sin embargo, CIU filtró la noticia, lo cual dinamitó el proceso y dejó al pueblo como al principio. Ahora, el contrato de la empresa municipal con el club social de Barcelona ha sido denun- ciado por la fiscalía, y se espera que resuelva antes de finalizar el 2013. Bernat Pellisa también lamentó la falta de apoyo al proyecto por parte de todos los implica- dos. A su vez, anunció su intención de dimitir en junio de 2013, tal y como prometió, si el proyecto no era respetado y apoyado por la oposición del pueblo. Entrevista a una de las enfermas —con auto- rización para consumir cannabis— denunciada por la Policía ¿Puedes decirnos tu nombre y dónde vives? Mi nombre es Rakel. Tengo 39 años y vivo en Noáin, comarca de Pamplona. ¿Por qué motivo consumes marihuana, desde cuándo lo haces y en qué cantidad? Consumo desde junio del año pasado, por una serie de en- fermedades de desgaste de- generativo de huesos y fibromialgia, en un grado muy alto. Consumo una media de unos cuatro porros de marihuana al día. Aparte de esto, la tomo en aceite o en forma de infusión, lo cual me ayuda mucho a descansar y palia mis dolores. ¿Tienes reconocido el derecho a usarla por motivos médicos? Sí. Tengo un documento que me autoriza a consumir cannabis, fumado o a través de infusiones. ¿Crees que quienes están en tu situación tenéis reconocidos sufi- cientes derechos, o más bien os falta algo? ¿Qué podría ser? ¿Cuál es tu propuesta? Nos falta sentir respeto por parte del resto de la ciudada- nía, que no lo tenemos. S i alguien nos ve con un parche de morfina no pasa nada, si nos ven tomando dieciocho pastillas no pasa nada; pero si nos ven fumando un porro sí que pasa. Ese es el problema. Nos falta un poco más de seguridad, de confianza. Tenemos derecho a vivir como los demás. Mi propuesta es la que ya hemos hecho al Parlamento Navarro y a Sanidad: un poco de seguridad a nivel de llevar encima nuestra medicina; que no te lo puedan quitar en la calle si llevas una cantidad para consumo propio; que los médicos valoren a los pacientes mediante un segui- miento… ¿Qué sucedió durante la concentración de San Canuto? Hacia las 11:15 estábamos montando un avance de caravana para el equipo de música. Hacía un día horroroso y me disponía a fumar medio porro. En cuanto lo encendí, al instante bajaron de unos coches dos parejas de policía secreta: dos hombres y dos mujeres. Se identificaron como tales y nos denunciaron e incauta- ron la cantidad que teníamos, que en mi caso eran cuatro cigarros de tabaco con cannabis, de los cuales me devolvieron uno, como por pena. En el caso de uno de mis compañeros de- nunciados, también se trataba de dos porros ya hechos, pero que no estaba consumiendo. Un tercer enfermo también fue denun- ciado sin llevar los porros hechos; llevaba un cogollo como para dos cigarrillos. Nos denunciaron a los tres. ¿Cuál fue el trato por parte de la policía? El trato fue horroroso, humi- llante. Es parte de nuestro tratamiento lo que nos quitan, lo cual es mucho más grave. Me quitan algo que para mí es muy básico. Yo le dije a un agente que se llevara también las pastillas, pero me contestó que no. Después de la concentración estuvimos retenidos durante una hora para identificarnos y eso para mí fue terrible. Yo no puedo aguantar una hora de pie con la patología que tengo. Los temblores que no sufría desde hace meses volvieron a venirme, y ese día tuve problemas con el estómago. Esto es lo que más nos duele, que nos lo quiten. ¿Sabéis desde qué instancia partieron las órdenes? No tengo ni idea. Al bajarse y presentarse como secretas fue cuando comenzaron a venir las furgonetas de la Policía Nacional, pero yo no sé de dónde vino la orden. Vinieron preguntando qué estábamos preparando ahí. Se les explicó que era el día de San Canuto y se les enseñó la autorización. ¿Qué medidas pensáis tomar en relación con los hechos? Estamos esperando a las no- tificaciones para recurrir. Iremos los enfermos, con todos nuestros informes médicos, que entre los tres denunciados puede haber unos doscientos. Veremos si el juez ve justo que nos puedan quitar dos o tres porros. Es indignante. Es igual que si me denuncian por llevar parches de morfina o tranquilizantes. Llevo encima mucho más valor, en términos de mercancía, con las pastillas que en marihuana . Además, nosotros siempre evitamos fumar en la vía pública y donde haya mucha gente. Ese día llovía para todos lados, y encima estábamos metidos en un avance, donde no pasaba gente. Me cuido mucho de fumar delante de nadie, así que no me parece que se nos haya tratado bien. ¿Algo más que añadir? Que se lo tomen un poco más en serio, por favor, que lo estudien. Que si lo tenemos ‘permitido’ por los médicos, oncólogos, traumatólogos y por las unidades de dolor, que lo respeten; no pedimos más. A mí nunca me verás con tres o cuatro gramos en un bolsillo. No me lucro con esto. No quiero. Me palia los dolores, me palia los efectos secundarios, como los vómitos, todos los días, los dolores de cabeza. Me abre el apetito, tema con el que tengo grandes problemas. Lo que pedimos es que nos tomen en serio. Los enfermos queremos que, aparte del recurso presentado, se nos respete como personas que somos. (Entrevista preparada por la redacción de esta revista y transcrita a partir de un archivo de audio por Javier Irisarri)

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