El Cultivador

39 cursos EC que puede ser sexual o partenogenética, el gran número de plantas hospeda- doras (coloniza la mayor parte de los cultivos hortícolas y numerosas especies de la flora autóctona), el hecho de que habite lugares de difícil acceso y su movilidad facilitada por las corrientes de aire, hacen de los trips una de las plagas de más difícil manejo 4 . Los trips dejan unas marcas como de color grisáceo tirando a plateado o de un verde más claro en nuestras hojas. Normalmente, son estas man- chas las que nos alertan de su presencia. Así que, si las observamos, debemos buscarlos y comprobar el grado de infestación. Los trips se pue- den observar fácilmente al mover las plantas, ya que se desplazan de una a otra como saltando, y también los en- contraremos en el envés de las hojas con gran facilidad. ¿Cómo podemos prevenir- los? En general, los trips se pueden pre- venir como cualquier otro tipo de plaga: proporcionando a nuestras plan- tas unas condiciones de desarrollo óptimas y procurando que estén totalmente libres de estrés. Aquellos ejemplares que sufren sequía, anega- miento o desajustes nutricionales son más débiles y suelen mostrar menor resistencia ante cualquier tipo de plaga. Tampoco es aconsejable abusar de los fertilizantes nitrogenados: que una planta tenga un verde más intenso no la hace más fuerte, sino al contrario. Las plantas alimentadas con fertili- zantes muy ricos en nitrógeno suelen mostrar menor resistencia ante hongos e insectos. La limpieza es otro factor fundamental, por lo que debemos re- tirar los restos vegetales de la zona cultivo y alrededores, así como man- tenerlos limpios. En interior, debemos procurar un buen aislamiento, intentando no entrar a la sala con ropa con la que hayamos estado en la calle. También colocaremos filtros antipolen en los extractores de entrada y salida de aire, si estos dan a la calle, y mantendremos la sala por debajo de los 24 °C. ¿Cómo podemos combatir los trips? Si detectamos la presencia de estos insectos en nuestro cultivo, debemos actuar con la mayor celeridad para evitar que hagan daño a las plantas. El tratamiento variará dependiendo de si éstas están en estado vegetativo o en floración. En el primer caso, po- demos aplicar piretrinas por pulverización foliar, si estamos culti- vando en exterior, o también cualquier insecticida químico de amplio espectro para el indoor . Además, también apli- caremos el producto a la superficie del suelo o sustrato para intentar afectar a las que están en estado de pupa. De- bemos repetir el tratamiento tras un plazo de entre siete y diez días para eliminar a los supervivientes. Sin embargo, si las plantas están en floración, no debemos aplicar ningún tipo de líquido sobre los cogollos. En los ejemplares del género femenino tienen la capacidad de dar lugar a un nuevo individuo sin necesidad de aparearse

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