El Cultivador

21 actualidad legal Como sabía que la situación era com- pleja, fue de la mano desde el principio del sargento de la Guardia Civil del pueblo donde reside en la costa grana- dina. Desde el primer momento, Pablo, que así se llama nuestro cliente, trasladó a la Guardia Civil sus intenciones, cues- tión a la que nada objetaron, para más tarde ir comunicando cada uno de los pasos que iba dando: la mejora de los invernaderos, la instalación del riego, la siembra, las podas, el crecimiento… La Guardia Civil se personó en sus instalaciones en más de una decena de ocasiones, casi tutelando el crecimiento de las plantas, incluso se hacían fotos posando con ellas. Existía una comu- nicación constante entre Pablo y la Guardia Civil, llegados al punto que se intercambiaba mensajes de WhatsApp con el sargento, entendiendo Pablo en todo momento que lo que hacía estaba dentro de la legalidad. La sorpresa llegó cuando Pablo le comunicó al sargento que iba a proceder a cortar las plantas, cuestión de la que el oficial le pidió que le avisara. Tras el aviso, se personó en las instalaciones de cultivo con quince guardias civiles, diciendo literalmente a los trabajadores que estaban allí preparados ya, tijera en mano, para proceder a la corta de las plantas: “Podéis marcharos, que ya vamos a cortar las plantas nosotros”. Ante tal situación, Pablo, desconcer- tado, no sabía cómo proceder, no entendía nada. Cómo la autoridad le había pastoreado y le había permitido hacer algo cuando realmente todo era una encerrona y pretendían actuar de esta forma desde el principio. Es algo incomprensible de entender, cómo un agente de la autoridad cuya función debe ser “proteger y servir” al ciudadano y ayudarle, no solo no hace eso, sino que en este caso le induce a un error que le va a poner en serios aprietos judiciales por el procedimiento al que se va a tener que enfrentar. Por poner un ejemplo muy visual, imaginemos que un agente de la auto- ridad ve a una persona que sabe que va a matar a otra, le ve comprar un cuchillo, ve cómo acecha a su víctima a la salida de su casa y, en vez detenerle previamente para evitar que lo haga, espera a que mate a su víctima para después detenerlo. Pues bien, esa es la conducta que se dio por parte de ese sargento de la Guardia Civil, situación completamente verídica e inconcebible para este letrado, y afortunadamente inédita, que sepa- mos. Pero no solo se dio esta situación, sino que además hubo más irregulari- dades, dado que se procedió a cortar las plantas y destruirlas in situ , sin realizar un control analítico ni el pesaje de las plantas. De hecho, ni siquiera un juez había validado esta actuación policial en ningún momento. no solo orquesta y prepara la represión contra estas empresas, sino que, además, se erige como órgano supremo, llegando a menospreciar al propio Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea siiixth (de positphotos)

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