El Cultivador

58 OECCC las encuestas en los aspectos negativos no se ajusta a la evidencia científica y enfocar las campañas de prevención, por parte de las autoridades sanitarias, induciendo a los consumidores fre- cuentes a interpretar sus hábitos de consumo como un descontrol, implica proyectar un argumento sesgado no basado en la evidencia científica. Los estudios basados en la evidencia, por tanto, no están libres de sesgos y en los estudios de drogas se hace necesario eliminar especialmente los de carácter ideológico o apriorístico. 1.2) Proyecto: “encuesta cannabis”. Dr. Cervero Fernández-Castañón, Uni- versidad de Oviedo. El Informe Europeo sobre Drogas del año 2019 cuantifica en 91,2 millones el número de ciudadanos europeos entre 15 y 64 años que han consumido cannabis, lo cual pone de manifiesto que lo ha consumido alguna vez en la vida el 27,4 % de la población europea (Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, 2019). A esto habría que sumar que España se está convir- tiendo en uno de los principales países productores. Esta situación hace que uno pueda plantearse preguntas como: ¿hasta qué punto es posible criminalizar una conducta que realiza, de forma aparentemente no problemática, 1 de cada 4 ciudadanos europeos? O ¿hasta qué punto se puede criminalizar una conducta generalizada en la sociedad? Si, además, el problema no afecta sola- mente a los derechos individuales de los ciudadanos consumidores, sino a los derechos económicos de los propios productores, parece necesario establecer unmarco descriptivo que permita tomar decisiones basadas en un análisis rea- lista del fenómeno. Tomando esto en consideración, el objetivo es presentar un cuestionario sobre consumo, cultivo y legislación cannábica, analizando los principales resultados. Cabe mencionar que la motivación que lleva a la realización de un nuevo instrumento de medición respecto al consumo de cannabis se basa en el cri- terio de que los cuestionarios tradicionales (EDADES y ESTUDES) sesgan el estudio, al considerar el con- sumo de cannabis como un problema y a que estos se sustentan en una visión tradicional del sistema diagnóstico (DSM) que puede convertir un pro- blema legal en un problema de salud mental. En el presente trabajo de investigación se propone considerar el consumo de cannabis desde una perspectiva exclu- sivamente sanitaria, tomando para ello la definición de la OrganizaciónMundial de la Salud, que define la salud como el completo estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Así, desde esta nueva perspectiva de salud, se pretende conjugar la versión tradicional del análisis de riesgos con- siderando también el potencial terapéutico. Analizando lo anterior, se puede encontrar que el perfil medio de con- sumidor, según la muestra analizada, se corresponde con el de un varón de unos 34 años, con estudios secundarios o universitarios y trabajador por cuenta ajena, que manifiesta consumir menos de 2 gramos al día de cannabis con ¿hasta qué punto es posible criminalizar una conducta que realiza, de forma aparentemente no problemática, 1 de cada 4 ciudadanos europeos?

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