El Cultivador

37 cáñamo Cáñamo para los barcos Las velas de las carabelas colombinas eran gruesas lonas de cáñamo, como lo eran las velas que impulsaban las embarcaciones deMagallanes y Elcano en la primera vuelta al mundo. Aún faltaba mucho tiempo para que las fibras sintéticas o la máquina de vapor facilitaran la cuestión a los na- vegantes, pero ello no evitó que el siglo XV fuera un siglo especial para la na- vegación. El primer viaje de Colón a América se produjo en 1492. Realizó otros tres viajes más con los que abrió la ruta hacia Poniente y a su muerte, en 1506, comenzaron las conquistas antillanas, los primeros pasos para el dominio castellano en el Nuevo Mundo. Paralelamente, un gran número de aventureros, empleados por otras mo- narquías europeas (primero la portuguesa, luego también la británica), se lanzaron a la exploración del planeta. La Corona portuguesa fue la encargada de abrir la ruta que, bordeando África, llegaba hasta el sudeste asiático. Tras esta época, que abarca desde comienzos del siglo XV hasta el siglo XVII, el planeta fue explorado, carto- grafiado y conquistado en granmedida. Este extremo viraje de los aconteci- mientos históricos, cambió el panorama de la navegación radicalmente y pro- dujo, como es razonable, un importante aumento de la demanda de materiales para la navegación, de jarcias y velas y, por tanto, de fibras vegetales para elaborarlas. Según explica en El abastecimiento militar de cáñamo para el imperio español (1665-1808): globalización, estado y empresarios en el largo siglo XVIII , Manuel Díaz Ordóñez, histo- riador especializado enHistoria naval: “En el siglo XV, los materiales utiliza- dos en la confección de velas y jarcias Las fibras de cáñamo se caracterizan por su longitud y resistencia. Se trata de una fibra vegetal fuerte y durable Representación de batalla naval en la Bahía de Chesapeake (Pxfuel, CC0, Pxfuel) Galeón del s. XVII (Unknown, CC BY- SA 4.0, Wikipedia)

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