El Cultivador

7 noticias Medical Association Journal por investigadores canadienses que uti- lizaron datos de los Estados Unidos. Esta es una señal de alerta, porque Canadá ha tenido cannabis legal durante años y puede tener datos empíricos, pero el estudio optó por usar información de los Estados Uni- dos en su lugar. Esto es lo que dice el estudio “Realizamos un estudio transversal utilizando datos agrupados de las cohortes de 2017 y 2018 de la encuesta del Sistema Americano de Vigilancia de Factores de Riesgo del Comportamiento de adultos estadounidenses. Analizamos la aso- ciación entre cualquier consumo reciente de cannabis y los antece- dentes de IM utilizando un modelo de regresión logística ponderada que ajustó los factores demográficos, los factores socioeconómicos, los comportamientos relacionados con la salud, el uso concomitante de sustancias y otras comorbilidades. También se evaluó esta asociación después de estratificar por frecuen- cia de uso y por método primario de consumo”. Esencialmente, tomaron algunos datos, crearon mediciones que pen- saron que eran importantes e hicieron algunas matemáticas elegantes. Su nivel de confianza es del 95 %, lo que significa que puede haber fluc- tuaciones en sus resultados si alguien intenta replicar esto, por ejemplo, con evidencia empírica real. ¿Qué encontraron? Según los investigadores, sus datos muestran que los “adultos jóvenes”, clasificados como personas entre 18 y 44 años, tienen 1,3 veces más pro- babilidades de sufrir un ataque cardíaco si fuman hasta cuatro veces al mes. Este grupo de edadme hizo pensar. ¿Son los corazones de 18 y 44 años los mismos? ¿Por qué incluyeron un grupo demográfico tan amplio para crear sus cálculos? ¿Tendrían los mismos resultados si fueran los de 18 a 21 años? ¿21 a 30 años? ¿O 30 a 40 años? Sin embargo, según sus números, estos elementos no son importantes. El corazón de un hombre de 18 años y el corazón de uno de 44 años es exactamente el mismo y, una vez que han eliminado todas las demás comorbilidades, llegaron a esta con- clusión. ¡Cuando el estudio se con- tradice a sí mismo! CNN informó sobre la “veracidad” de este estudio, que ahora será utili- zado por los legisladores para evaluar los riesgos potenciales del cannabis. Sin embargo, dentro del mismo estu- dio, enterrado en la sección de interpretación, puedes encontrar esta joya: “Aunque se ha informado que el consumo excesivo de cannabis desencadena el infarto agudo de mio- cardio, la evidencia actual se limita a estudios de casos y controles que son propensos al sesgo y estudios que se basan únicamente en datos admi- nistrativos”. En otras palabras, están confiando en datos que no les muestran el pano- rama completo. No estoy diciendo que el cannabis no tenga un efecto sobre el sistema cardiovascular, afir- mar esto no sería científico. Sin embargo, sacar conclusiones sobre datos administrativos tampoco es científico… a pesar de que utilizaron matemáticas complejas para sacar sus conclusiones. ¿Por qué necesitamos tener mejores estudios? Me parece que todavía hay muchos estudios por ahí tratando de promover los daños del cannabis y, aunque esto no es necesariamente algo “malo”, es necesario que haya estudios iguales que miren otros aspectos. Cuando estás constantemente buscando los efectos negativos patológicos de cual- quier cosa, los encontrarás, especialmente si sabes cómo jugar con la prevalencia estadística. Como ciudadanos que a menudo financiamos estos estudios con nues- tros impuestos, es imperativo que coloquemos unmayor grado de escru- tinio en este tipo de subvenciones: cuestionemos si el dinero que gasta- mos en estar más informados realmente está cumpliendo su pro- pósito. ahasoft (depositphotos)

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