El Cultivador

15 cultivo exterior El curado: cómo llevarlo a cabo El curado, al igual que el secado, debe realizarse en unas condiciones ambientales específicas. Esto se debe a que la marihuana experimenta un proceso de degradación a lo largo del tiempo, como cualquier producto or- gánico, que intentaremos retrasar mediante este proceso. En la literatura cannábica se afirma con frecuencia que, durante el secado, la clorofila se descompone de modo que la yerba deja de oler a “verde”. Pero los tri- comas también experimentan variaciones que influyen en el sabor, olor y efecto, debido a que contienen los cannabinoides y la mayoría de los terpenos. Los expertos en extraccio- nes y resinas saben de sobra que las más sabro- sas son las elaboradas con marihuana fresca (si secar). Estas suelen presentar colores muy claros y son ricas en monoterpenos. En cambio, las obtenidas a partir de marihuana seca o curada suelen ser más oscuras y me- nos fragantes, dado que contienenmás sesquiter- penos. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Mississippi, en las variedades ricas en THC, un 25 % del contenido total de monoterpenos se pierde durante el proceso de secado, mientras que la proporción de sesqui- terpenos aumenta un 15 % 1 . Por tanto, según el estado del tricoma, las flores tendrán un sabor u otro. Sin embargo, si conservamos bien la cosecha, la re- sina se mantendrá clara y fragante durante más tiempo. Para curar la cosecha, debemos guar- darla en botes de plástico o cristal que cierren de forma hermética. Si optamos por los primeros, debemos asegurarnos de que no huelan porque esto afectaría negativamente al sabor. A lo largo del primer mes de curado, los iremos abriendo diariamente durante unos cinco minutos para evitar la conden- sación y, durante los meses posteriores, los abriremos una o dos veces a la se- mana. En cuanto a las condiciones que requiere el curado, la temperatura de la sala debe ser lo más estable posible y no superar los dieciocho o veinte grados en ningún momento. Si hace demasiado calor, podemos guardar los botes en la nevera, asegurándonos de que están bien ce- rrados y no va a entrar humedad. Asimismo, es imprescindible que la humedad relativa se mantenga alre- dedor del cincuenta por ciento dentro de los botes. Finalmente, debemos protegerlos de la luz almacenándolos en un sitio oscuro. El calor, la radiación lumínica y las fluctuaciones de tem- peratura y humedad aceleran el proceso de “envejecimiento” de los tricomas, lo que hace que la marihuana pierda calidad y sabor más rápidamente. Conforme van pasando los meses, las flores que están bien conservadas cambian lentamente su olor y sabor a causa de las reacciones químicas que tienen lugar durante el proceso de cu- rado. Por tanto, podemos apreciar diversos aromas ymatices dependiendo de cuando las degustemos. No obstante, cuando pasa mucho tiempo o las con- diciones ambientales aceleran el proceso de envejecimiento, la mari- huana cambia también de color, adquiriendo tonalidades marrones y un sabor a hachís bastante similar en todas las variedades. Además de los cambios que se producen en el perfil terpénico de las flores, también los cannabinoi- des experimentan una transformación du- rante el secado y el curado. Debemos te- ner en cuenta que la marihuana los pro- duce en su forma ácida no psicoactiva (THCA, CBDA, etc.) y, mediante un proceso llamado descarboxilación, varían a su forma neutra (THC, CBD, etc.). Este cambio ocurre de forma pasiva debido a determinados factores ambientales y continua durante todo el proceso se- cado y curado. Con el tiempo, y por el efecto del aire, la luz y el calor, el THC sufre un proceso de oxidación por el que se acaba transformando en CBN. Este es otro cannabinoide que cuenta con efecto más narcótico y menor psi- coactividad que su precursor, motivo por lo que los cogollos con mucho La temperatura y humedad de la sala de secado deben ser constantes los tricomas también experimentan variaciones que influyen en el sabor, olor y efecto Cogollos secos y limpios

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