El Cultivador
55 activismo Según los resultados, más del 45 % de personas usuarias que acuden a las asociaciones de cannabis por mo- tivos terapéuticos lo hacen como paliativo para sus dolencias crónicas (el grupo 4), tales como aquellas pro- cedentes de artritis o fibromialgia. El histórico de las personas atendidas en ambos servicios de ConFACmuestra unos parámetros similares con una sola característica distinta y es que, a medida que se ha ido avanzando en la investigación científica, el grupo 7, relativo a otras patologías, se ha ido ampliando gracias a avances en el conocimiento de sus propiedades neuroprotectoras y ansiolíticas, por ejemplo. Tanto es así que hasta un 13,4 % de las personas atendidas usan cannabis para tratar patologías como la depresión o el insomnio. El siguiente grupo con mayor representatividad en el informe es el grupo 6, enferme- dades autoinmunes, con un 10,7 % del total de las personas atendidas; seguido muy de cerca por el grupo 1, náuseas y vómitos, especialmente para aquellos casos en los que los pacientes se enfrentar a tratamientos de qui- mioterapia contra el cáncer. Algunas de las consideraciones que podemos extraer desde la organización de este informe sobre la experiencia de los servicios terapéuticos es que es preciso poner en valor la amplia ex- periencia y trayectoria de la sociedad civil sobre los usos tradicionales de la planta del cannabis con fines terapéu- ticos o medicinales. Sin duda, la ciencia confirma día a día la utilidad de los usos tradicionales del cannabis como planta medicinal, transformando los datos anecdóticos de las personas usuarias en evidencia científica ampliamente avalada y re- conocida. Ya se ha demostrado que el cannabis no constituye un riesgo letal y es una sustancia con una peligrosidad y un nivel de dependencia bajos, con menos efectos secundarios que algunos medicamentos que pueden, incluso, adquirirse sin receta médica. Por lo tanto, se considera a los fitocannabi- noides unamedicina segura, quedando excluidos de esta afirmación los cannabinoides sintéticos como el dronabinol o la nabilona, por haber registrado efectos adversos graves. En este sentido, las asociaciones can- nábicas constituyen una iniciativa social para abordar cuestiones que no se han puesto en marcha desde las administraciones públicas. Estas en- tidades continuarán ofreciendo ese servicio para las personas usuarias que queden excluidas de la posible regulación del cannabis para uso médico por la vía farmacéutica, continuando así habilitada la vía te- rapéutica. Por ello, se hace necesario complementar cualquier regulación medicinal con la reglamentación del autocultivo y de estas entidades. Se considera, además, que para respetar la libertad de elección del paciente se necesita una diversidad de vías de ac- ceso a la sustancia que garantice que todas aquellas personas que requieran de cannabis por motivos medicinales o terapéuticos puedan conseguir una sustancia con garantías de calidad y un asesoramiento adecuado. es preciso poner en valor la amplia experiencia y trayectoria de la sociedad civil sobre los usos tradicionales de la planta del cannabis con fines terapéuticos o medicinales la ciencia confirma día a día la utilidad de los usos tradicionales del cannabis como planta medicinal IgorVetushko (depositphotos)
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