El Cultivador
27 cultivo exterior sustrato con una buena capacidad de aireación y de retención de agua, aparte de bolas de arcilla expandida para el drenaje. Además, si vivimos en una zona calurosa, podemos añadir polí- meros al sustrato para aumentar su retención de agua. También debemos comprar las macetas sino las tenemos ya y los materiales necesarios para la ocultación del cultivo. El invierno es una época ideal para instalar celosías, vallas o toldos, por lo que podemos aprovecharla para este fin. En cambio, si vamos a cultivar en tie- rra madre , será necesario preparar el terreno con anterioridad, limpiándolo, labrándolo y abonándolo. En primer lugar, debemos quitar las hierbas que haya en la superficie de cultivo, así como todas las piedras que encontre- mos. Tras esta limpieza inicial, es el momento de hacer los surcos donde sembraremos nuestras plantas. Pode- mos ayudarnos de un motocultor, si la tierra está muy compacta porque no se haya cultivado en años anteriores, o bien, trabajarla de forma manual con la azada, si la hemos cultivado hace poco. Mojar el suelo ligeramente faci- litará la tarea, así como mojar la azada antes de empezar evitará que esta se rompa. Idealmente, dejaremos una capa de unos treinta centímetros de tierra trabajada y esponjosa. Cuando la tengamos lista, podemos empezar a hacer los surcos o bancales donde irá el cultivo y sobre los que no debemos pisar para evitar que el suelo se com- pacte. Mientras llevamos a cabos estas labores, también debemos asegurarnos de que la calidad de la tierra es buena. Si muestra un color rojizo y se compacta fácilmente quedando como fangosa, habrá que añadirle algún elemento que la airee. Puede ser arena, que es lo más común, o algún otro material de origen vegetal como compost. Si, por el contrario, nuestra tierra es demasiado suelta, arenosa y con facilidad para secarse rápidamente, lo recomendable sería añadir algo de turba para mejorar la estructura del suelo. En lo referente a la acidez, la mari- huana requiere suelos con un pH de entre 5,5 y 6,5. Sin embargo, dado que una aplicación excesiva de los elementos que se usan para corregir este parámetro puede tener consecuencias nefastas, empeorando la calidad de la tierra en lugar de mejorarla, solo es aconsejable tomar medidas cuando se trata de un caso extremo, en que su pH sea inferior a 5 o superior a 9. La cal agrícola sería el material más común para subirlo, mientras que la turba o el azufre se usan para rebajarlo. si vivimos en una zona calurosa, podemos añadir polímeros al sustrato para aumentar su retención de agua El cultivo primaveral de autos permite una cosecha temprana Marihuana empezando a florecer
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