El Cultivador

cuya morfología podría ser variable, por lo que si una crece más que otra, podría ensombrecerla. Además, cuando se desarrollan bastante suelen tocarse entre sí y (teniendo en cuenta que en los cultivos hidropónicos el nivel de humedad puede llegar a ser conside- rable), si esto ocurre, se vería favorecida la propagación de hongos en caso de contagio. Otra de las dificultades con las que podemos encontrarnos si optamos por la hidroponía como forma de cultivo son las posibles oscilaciones en el pH o la EC, que pueden causar grandes daños si no se detectan a tiempo, espe- cialmente en los sistemas cerrados. Por esta razón, es vital medirlos a diario un par de veces, siempre que nos sea posible. Las causas de estas alteraciones pueden ser varias. Por ejemplo, el con- sumo de nutrientes por parte de las plantas podría hacer bajar la EC y alterar el pH o, por el contrario, la eva- poración del agua del tanque haría que la EC subiera, ya que contendría la misma cantidad de sales en un menor volumen de agua. Como ya he mencionado en párrafos anteriores, la humedad relativa del ambiente en los cultivos hidropónicos suele ser alta y, siendo este un factor que favorece el desarrollo de deter- minados hongos, es importante con- trolar el resto de condiciones que los benefician, como por ejemplo la sobre- fertilización. Por una parte, una alimentación altamente nitrogenada puede causar una disminución en la resistencia de las plantas ante este tipo de patógenos y, por la otra, una planta sobrefertilizada no solo será más débil, sino que también puede presentar ciertas lesiones que faciliten la infección por hongos o algún tipo de podredumbre. Por último, el principal inconveniente con el que se encuentran los cultiva- dores que quieren iniciarse en la hidroponía es el elevado precio de los equipos. Si bien es cierto que cultivar cannabis hidropónico supone una inversión inicial elevada, esta se ve considerablemente amortizada a lo largo del tiempo. Hay que tener en cuenta que, cuando cultivamos en sus- trato, normalmente empleamos un volumen mucho mayor que el que se emplea para hidroponía y que la mayo- ría de ellos no se pueden reutilizar o, en caso de poderse hacer, igualmente acaban perdiendo sus propiedades físi- cas y resultando ineficientes después de cierto número de cultivos. En cam- bio, en el cultivo hidropónico, aunque utilicemos algún tipo de sustrato inerte, el volumen que necesitaremos será mínimo en comparación al que requie- ren los cultivos tradicionales en otros tipos de sustrato. Además, también es bastante probable (dependiendo del tamaño del tanque que utilices) que el consumo de agua sea mucho menor, así como el de fertilizante. En relación al agua, hay que tener en cuenta que lo ideal es que sea osmo- tizada, destilada o con una EC relativamente baja (entre 0,4 y 0,6 mS). Esto se traduce en que si queremos cultivar marihuana en hidroponía en cualquier punto de la vertiente medi- terránea, deberemos comprar el agua o hacernos con un osmotizador, ya que en esta zona la calidad de la misma es bastante baja. A pesar de que la capa- cidad para tolerar una mayor o menor EC por parte de las plantas depende de factores genéticos, el exceso de deter- minados nutrientes puede acumularse en sus tejidos, variando el sabor a la hora de fumar y hasta el nivel de toxi- cidad en algunos casos. Aun con estos potenciales inconve- nientes, el cultivo hidropónico ofrece una serie de ventajas que los superan con creces. En primer lugar, nos permite obtener un mayor rendimiento en un menor espacio, por lo que es ideal para aquellos cultivadores de interior que solo disponen de un pequeño rincón para llevar a cabo su cultivo. En segundo lugar, ciertos tipos de sustrato, como el coco o la turba, producen más sucie- dad mientras trabajamos con ellos, mientras que en hidroponía suelen emplearse sustratos inertes que generan pocos residuos. Además, para aquellos a quienes siempre se les olvida regar o están demasiado ocupados como para dedicar más de quince minutos diarios al cultivo, este tipo de sistemas son ideales, ya que, una vez trasplantadas las plantas y preparada la solución nutriente, las tareas restantes sonmedir el pH y la EC, comprobar el estado del cultivo y el buen funcionamiento de los aparatos. Por tanto, la comodidad de la hidroponía no es comparable con la del cultivo tradicional en sustrato. Además, en este tipo de sistemas pode- mos tener un mayor control de la fertilización, ya que al emplearse sus- tratos inertes (o directamente no emplearse) no interfieren en la nutrición de las plantas. Espero que te haya gustado el artículo y que pueda serte de utilidad a la hora de decidir si lanzarte o no al cultivo hidropónico. Referencias 1. Baixauli, C. & Aguilar, J.M. (2002). Cultivo sin suelo de hortalizas, aspectos prácticos y experiencias. P.11 España: Textos i imatges. 63 hemeroteca en el cultivo hidropónico, aunque utilicemos algún tipo de sustrato inerte, el volumen que necesitaremos será mínimo

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