El Cultivador 65

73 voces conscientes datos, datos que son privados. La cons- titución protege el derecho a nuestra intimidad sanitaria, nadie nos puede preguntar si nos hemos vacunado o no; pero el tema va a ser más grave, el pasaporte COVID es el primer paso para el DNI europeo por puntos. Nos van a quitar puntos porque no nos va- cunamos, porque nos han visto en una manifestación, porque hemos escrito de forma no convencional en nuestras redes sociales… todo esto es un gran fascismo. Recomiendo a la gente leer de nuevo 1984 , parece que lo escribieron la se- mana pasada. La renta de garantía de ingresos también entra dentro de este diseño 2030, que toda la población tenga unos ingresos, no mínimos de dignidad sino de extrema pobreza, pero lo suficiente para tenernos atados, porque es muy poco, pero si me muevo me lo quitan. Posiblemente, el DNI europeo, y muy pronto el pasaporte COVID, sea el ins- trumento para empezar a quitar protección social. ¿Por qué te van a dar protección social si no te has va- cunado? ¿Para qué te van a dar educación si no quieres llevar masca- rilla? Y un largo etcétera. Entonces, la gente verá bien que nos vayan quitando de forma individual derechos. Es la entrada del fascismo más cruel desde la tecnocracia económica. ¿Y qué se puede hacer ante este panorama? Estamos hablando del diseño de ellos, si no lo impedimos. Pero cada vez ve- mosmás compañeros de viaje ymuchas más iniciativas de los pueblos, total- mente transversales, que no se están siguiendo por afinidad ideológica, sino por dar una respuesta a la situación y por poner la vida en estos momentos como prioridad absoluta. Por ejemplo, en Euskadi tenemos Bitzitza, que significa precisamente vida. Cada vez son más los pueblos que se están autoorganizando. También tenemos gente que está trabajando para que en su pueblo nadie se quede excluido, a través de la economía de los dones y los talentos, aquellos rela- cionados con los cuidados, la alimentación y el cobijo. Estoy muy entusiasmada con la primera moneda social libre, que llega de Francia, país que ya cortó cabezas reales, y que en octubre tenían puestas guillotinas de cartón en un montón de ciudades.

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