El Cultivador 66

71 voces conscientes Desde el mundo de la política, la sanidad y la universidad se ha unificado el discurso hasta el punto de evitar cualquier tipo de debate o confrontación intelectual y de censurar las posturas contrarias al discurso hegemónico. La razón Y es que, si algo caracteriza a la sociedad en transición, es precisamente la ausencia de razón. En este debate censurado cualquier intento de razonar con argumentos intelectuales queda descalificado inmediatamente con apelativos que van desde el “egoísta” al “criminal” o “borrego”. La dualidad que caracteriza al mundo en tres dimensiones, ha conseguido polarizar a una sociedad que actúa desde las vísceras, sin posibilidad de dialogar ni escuchar a su supuesto oponente. En la sociedad en transición las emociones más básicas priman sobre la razón. Uno de los lastres que arrastramos de la sociedad a. C., la escasa formación en herramientas de gestión emocional, ha dado lugar a que en la sociedad que se vislumbra sean el miedo y la rabia las emociones que dominan y desde las que actuamos. Emociones que se fomentan desde los medios de comunicación y las autoridades y que generan unos niveles de estrés que activan nuestra parte más animal. La salud Al mismo tiempo, el estrés continuo al que llevamos sometidos los últimos dos años retroalimenta el miedo, actuando sobre nuestro sistema nervioso central. Los efectos del estrés crónico han sido ampliamente estudiados en los últimos años por su asociación con diferentes enfermedades. Dicho estrés puede afectar a diferentes funciones de nuestro organismo y provocar, entre otros efectos, un déficit en la toma de decisiones, baja autorregulación emocional, dificultades para focalizar la atención y mayor riesgo de depresión El miedo genera estrés y el estrés, a su vez, genera más miedo Stephan Keller (Pixabay)

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