la mayoría muestran síntomas de madurez. Para ello, lo que hicimos fue vaciar el tanque dos veces en la misma semana. Este trabajo, aunque es laborioso, es muy necesario, al menos desde nuestro punto de vista. Además, con la ayuda de una bomba de agua, el proceso no es tan largo. El cambio de agua lo hicimos cada tres días, así que el penúltimo día de la octava semana íbamos a cortar. Aunque, según la comprobación de los tricomas, dejamos dos plantas un día más en oscuridad total, para darle un poquito más de margen de maduración. Esto lo hicimos porque los tricomas estaban lechosos, pero no ambarinos, como en el caso de los demás ejemplares. Corte Como ya os hemos adelantado, unas estaban más maduras que otras, por lo que decidimos cortar una primera parte de cinco plantas y dejar en oscuridad total a las otras dos, menos maduras. El punto de maduración lo controlamos mediante la lupa. Un buen truco es fijarse siempre en la misma flor, así vemos como van evolucionando los trocimas de cristalinos a blanquecinos, para más tarde pasar a un color ambarino. Para nuestro gusto, el momento ideal para cortar es cuando la mayoría de los tricomas están blanquecinos y algunos ya ambarinos. De esta forma respetamos en gran medida el efecto más limpio de la planta. De hacerlo antes, obtendremos un efecto más sativo, como nos ha pasado en las dos últimas plantas en cosechar, las cuales poseen un 90 % de tricomas blancos y muy pocos ambarinos. Por el contrario, una de las más pequeñas tenía la gran mayoría de tricomas marrones, por lo 21 cultivo avanzado Índica al final de la floración con carencias y mucha resina El total fue de 375 gramos incluidas las pequeñas hojas (las hojas suelen pesar un 10 % del peso total, por lo que, limpio y seco, serían algo menos de 350 gramos)
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