55 activismo consumidores normalizados y garantizar su seguridad. Al comienzo del desarrollo de los CSC, desde el movimiento prolegalización, considerábamos que el objetivo final era lograr, para el cannabis, un mercado similar al del alcohol o, en ciertos aspectos, al del tabaco. Los clubes se concebían como un modelo de transición, un puente hacia el modelo ideal, donde no solo el consumo y la producción, sino también el comercio, fueran totalmente legales. Sin embargo, a medida que los CSC han ido asentándose, en el seno de las asociaciones ha comenzado un debate acerca de si realmente el sistema de mercado abierto es mejor que modelo asociativo que proponen los clubes de personas usuarias, y si se debe seguir reclamando que el cannabis se equipare a drogas legales cuya regulación legal realmente no nos convence. Las sustancias legales y psicoactivas más consumidas, como alcohol, tabaco y cafeína, se rigenmediante unmercado dominado por grandes empresas mercantiles y circuitos comerciales con precios bajos para los productores y predominio abusivo de los intermediarios, donde la búsqueda incesante de beneficios ha llevado a prácticas de
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