El Cultivador 7

25 cultivo avanzado E l mundo canná- bico se expande a una velocidad vertiginosa, en apenas unos pocos años se han creado más bancos de semillas (o empre- sas comercializadoras) de los que realmente se necesitan. Aunque... ¿quién puede deci- dir cuántos se necesitan real- mente? Responder a esa pregunta es algo arriesgado, aunque una respuesta que siempre me ha gustado es la que dice que no se mide la cantidad de empresas que se dedican a ello, sino la calidad que ofrecen y la veracidad de sus descripciones cara al con- sumidor. No es ningún secreto que la publicidad o campañas de marketing, como prefiráis lla- marlo, se está cebando con el sector. Lámparas leds que prometen ser más eficaces consumiendo 90w que un sodio de 600w, estimuladores que garantizan una produc- ción bestial (sin tan siquiera saber sobre qué variedad se va a aplicar), hongos que re- generarán tanto la vida bacte- ria de nuestros sustratos, que incluso nuestras plantas son- reirán y un largo etc........... La publicidad en sí no es mala, muestra a los usuarios finales, nosotros, los produc- tos que una empresa ofrece. Algo que parece ser tan posi- tivo para cualquier cultivador, puede llegar a ser una gran decepción, pues no son pocas las veces en las que esa publi- cidad que nos han metido a presión resulta ser incierta, fraudulenta o inservible. De todos es conocido que última- mente se están exagerando las cosas a un nivel casi irriso- rio. La publicidad de hoy no es más que la mentira de ma- ñana. La mentira que encuen- tras en la mayoría de los casos cuando después de adquirir ciertas semillas o cierto pro- ducto, descubres que no se parece ni de lejos a lo descrito o no ofrece los resultados pro- metidos. Aunque podríamos hablar largo y tendido sobre muchos de los productos que actual- mente inundan el mercado cannábico, en este artículo nos centraremos en las semi- llas. Muchos de vosotros re- cordaréis cómo hace unos pocos (bueno, algunos) años, apenas existían bancos de se- millas que comercializaran sus productos por aquí... La forma más sencilla de hacerse con unas semillas era guar- dando tú mismo algunas de un año para otro o pidiéndo- las a algún amigo que tuviera de sobra. De repente, como si de un asalto al tren del dinero se No es ningún secreto que la publici- dad o campañas de marketing, como prefiráis llamarlo, se está cebando con el sector

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1