El Cultivador 7

34 cultivo guerrilla perjudicial para nuestra querida planta. El coco fue la respuesta rotunda y categó- rica de aquel experto. Pero ojo, el coco mezclado con otros productos. Con esta información, nues- tro jardinero decidió probar a hacer su propio sustrato para exterior en la próxima tem- porada y estos son los resul- tados que os mostramos en este reportaje. Su sustrato se componía de un 40% de fibra de coco de calidad (de las que se encuen- tran en los grows, no en los vi- veros), un 40% de compost y un 20% de perlita. Aunque el composta contiene ciertos nu- trientes, decidió añadir un poco de estiércol de sus galli- nas, no mucho, para que las plantas arrancaran con más fuerza. Se preocupó mucho de ir recogiendo el estiércol de sus gallinas y después ponerlo en grandes macetas negras al sol. De esta manera lo que conseguía era secarlo para que contuviera más nutrien- tes. Porque, en efecto, el guano de las gallinas, recién puesto, tan sólo contiene un 1,5 1,5 y 1,5 de N P K. Mien- tras que ese mismo guano, una vez seco, contiene un 4,5 - 4,5 y 5 de N P y K. ¡Una enorme diferencia! El día 1 de mayo germinó una semilla en lana en un jifi que a su vez metió en una ma- cetita de un litro llena de sim- ple tierra vegetal enriquecida de las que se compran en los viveros a 4 euros el saco de 50 litros. A pesar de su precio re- ducido se fijó en que fuera una buena marca, de esas que te especifican claramente todos los datos técnicos del tipo PH, EC, materia orgá- nica, etc. ¡Jamás compres una tierra que no te indique estos datos! Es muy poco profesio- nal… Tres semanas después la plántula estaba en perfecto estado de salud así que deci- dió ponerla en su lugar defini- tivo en el exterior. Cavó un agujero de unos 50 litros de volumen que rellenó con el sustrato mencionado. “¡Fue un milagro!” – nos cuenta to- davía sorprendido su orgu- lloso propietario. “Fue como si la plántula tuviera dema- siada prisa en crecer…” En menos de un mes la planta ya medía 1,50 metros y, a finales del mes de Julio había tenido que podarla hasta tres veces en altura para que no sobre- pasara los 2,5 metros que es lo que él considera su altura de seguridad para que no so- brepase una valla que oculta sus plantas y que tiene preci- samente esta altura. Le preguntamos cómo abonó y nos cuenta que recu- rrió a una variada mezcla de ingredientes. Al principio, cuando la planta medía ya unos 50 centímetros, puso una generosa capa de posos de café encima del cepellón para edificar el suelo y ade- más proporcionar a la planta una dosis generosa y orgánica de nitrógeno (N). Pero ade- más de esto abonó a una EC (conductividad eléctrica) de 0.6 con un abono de creci- miento de Biobizz. No abonó en cada riego sino una vez sí y otra no. Tan pronto la planta creció hasta pasar del metro cincuenta centímetros ya es- taba abonando con una EC de 1,4, puesto que la planta era tan veloz y tan hambrienta que se merendaba todo lo que le echaras. Sin embargo, el eminente botánico le había advertido de algo a tener en cuenta cuando se utiliza fibra de coco. En efecto, aún siendo el sustrato milagroso, tiene una tenden- cia enorme a retener dema- siadas sales metálicas. Por lo tanto, justo antes de comen- zar el abonado de agosto hizo un lixiviado, un lavado de ra- íces muy a fondo. Regó y regó Le preguntamos cómo abonó y nos cuenta que recurrió a una variada mez- cla de ingredientes

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