37 pensamiento psiquedélico Asimismo, se han descubierto interesantes efectos de la DMT sobre ciertas patologías o trastornos psiquiátricos, como la depresión mayor, y se le ha reconocido un importante potencial medicinal, por ejemplo, en la psicoterapia asistida. El camino por recorrer aún es largo, pero es indudable que asistimos a un cambio de paradigma, a un viraje en la experimentación y el estudio de los psiquedélicos que, probablemente, nos reporte más de una agradable sorpresa y que, seguro, alterará nuestro modo de percibir estas sustancias. El origen de la investigación moderna con psiquedélicos Como recuerdan en Psychiatry & the psychedelic drugs. Past, present and future: “El heraldo de la investigación clínicamoderna con psiquedélicos fueron tres artículos que investigaban los efectos de la mescalina, la dimetiltriptamina y la psilocibina en voluntarios sanos”. Hermle y sus compañeros en Alemania se dedicaron a estudiar la mescalina; el grupo suizo liderado por Vollenweider hizo lo propio con la psilocibina; mientras que la DMT fue estudiada por Rick Strassman. Todos estos investigadores abrieron la puerta a otros más profundos estudios desde diversas perspectivas (psicofarmacológica, neuropsicológica…) y en los que se han aprovechado las nuevas técnicas. Así fue como la neuroimagen, por ejemplo, se puso al servicio de los psiquedélicos1. Nos referimos a los experimentos e investigaciones conducidas por expertos como el catalán Jordi Riba, o Gouzoulis-Mayfrank en Alemania. En este aspecto, y como bien afirman desdeMAPS, “solo ahora estos estudios están aceptando la promesa que ofrecen los compuestos psiquedélicos para comprender la percepción, la cognición y los correlatos de la conciencia”2. Jordi Riba Fallecido hace apenas un par de años, el doctor en farmacología y profesor de Barcelona, Jordi Riba, tuvo tiempo y coraje suficiente para, en sus 52 años de vida, dedicarse a la investigación farmacológica del sistema nervioso central, a estudiar sustancias psicoactivas que modifican la percepción y la cognición, como la ayahuasca, y a acabar siendo incluido en la lista de las 25 personas más influyentes en el futuro de la ciencia, elaborada por Rolling Stone. No fue fácil, como él mismo admitió en alguna ocasión, emprender este camino investigador. Muy habitualmente se topó con escepticismo, dudas y obstáculos, pero eso no evitó que, desde que en los años 90 entrara en contacto con la ayahuasca, decidiera dedicar su esfuerzo científico a conocer los mecanismos de funcionamiento de esta sustancia en el cerebro humano. Tuvo la suerte de toparse, en los principios de su carrera, hacemás de veinte años, con alguien dispuesto a apoyarle. Ese fue el entonces jefe de farmacología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Manel Barbanoj, quien reaccionó abiertamente y con curiosidad a la propuesta investigadora de Riba. Desde entonces y como suele pasar, el reconocimiento a su labor le ha venido más dado de fuera de nuestras fronteras que de su propia casa. Sin embargo, a menudo conviene recordar su enorme aportación. Jordi Riba fue el primer investigador en realizar ensayos controlados con placebo y con ayahuasca en voluntarios si bien son conocidos los efectos de la sustancia y han sido estudiados sus usos a lo largo de la historia, no es tan amplio o profundo el conocimiento que tenemos de ella Imagen del cerebro por resonancia magnética (PxHere, CC0, PxHere)
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