37 pensamiento psiquedélico investigadores que, a pesar de lo prometedor que resultaba profundizar en esta sustancia, prefirieron acatar las prohibiciones gubernamentales y no meterse en terrenos fangosos. Así fue como la sustancia que, en sus primeros veinte años de vida, era la sustancia más estudiada, la que generaba un mayor volumen de publicaciones en sus tiempos, pasó a habitar el oscurantismo. Y es tan solo a la sombra de sustancias psiquedélicas que provienen de la farmacopea indígena, que no tienen un origen artificial (no provienen de una síntesis en un laboratorio), cuyos usos más genuinos son religiosos o espirituales, y que gozan de una mejor popularidad en los últimos tiempos, como la psilocibina o la DMT, que la LSD ha logrado recuperar algo de atención científica. El nacimiento de la LSD La LSD fue un día el bebé de Hofmann. Para hablar con propiedad de la LSD, deberíamos primero decir que es femenina, que a menudo es algo que se olvida y que, aunque las drogas no tengan género en el sentido común de la palabra, sus denominaciones sí lo tienen. La LSD es la dietilamida de ácido lisérgico, aunque habitualmente nos refiramos a ella como ácido. Eso del ácido lisérgico le viene a la LSD del cornezuelo del centeno. El cornezuelo del centeno es un hongo parasitario que, como explicaba el propio Hofmann “contiene muchísimos tipos de sustancias”. Estemismo hongo, como él recordaba, fue el que produjo la peste negra y también era empleado, por entonces, por las comadronas para detener las hemorragias posparto. Desde Sandoz, laboratorio en el que trabajaba Hofmann cuando sintetizó la LSD por primera vez en 1938, querían aislar los principios activos del cornezuelo para producir lo que llamaban Methergin. Sin embargo, era Hofmann sospechó pronto de la LSD y, como la primera experiencia le pareció un buen viaje, decidió aumentar la dosis, autoadministrándose una dosis mayor La molécula de LSD (Acdx, CC BY-SA 3.0, Wikipedia) Albert Hofmann (“thöR, CC BY- SA 2.0, Flickr)
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1