El Cultivador

y después de que se desarrollara la subcomisión para darnos cuenta de que no ha variado ni un ápice su postura al respecto. El encorsetado planteamiento inicial de la propuesta de los comparecientes, ciñéndose a experiencias europeas, hacía atisbar que la idea del PSOE era que la regulación fuera puramente farmacéutica, al igual que ocurre con cualquier tratamiento médico convencional. En Europa, actualmente, los distintos modelos regulatorios de cannabis medicinal o terapéutico no incluyen vías de acceso distintas a las farmacias y los hospitales. Esto contrasta con algunas excepciones que se dan en otros lugares del globo donde esas vías de acceso a cannabis medicinal incluyen fórmulas más amplias, como los dispensarios privados o el autocultivo de cannabis. Separar los debates sobre el uso de la planta, medicinal y adulto, fue desde el principio la más importante preocupación del PSOE, expresada no pocas veces por el mentado diputado. Este planteamiento, legítimo, puede llegar a ser entendible en el sentido de ser rigurosos sobre el fin real del acceso a los productos del cannabis, y lo interpretamos de acuerdo con el objetivo de conseguir lamayor cantidad de apoyos posibles de todos los grupos políticos, intentando trasladar así la transversalidad de la medida y el mayor consenso posible. Este objetivo, sin duda, se consiguió, pues salvo por las preguntas de algunos diputados integrantes de la subcomisión, como el representante de la extrema derecha, el señor Steegmann, o el compareciente Corno Caparrós, de Proyecto Hombre Alicante (analizada en profundidad en unos de los artículos precedentes), se respetó el enfoque del debate hacia los aspectos exclusivamente medicinales. No obstante, algunas de las fuerzas políticas integradas en la 76 actualidad legal Yarygin (depositphotos) En Europa, actualmente, los distintos modelos regulatorios de cannabis medicinal o terapéutico no incluyen vías de acceso distintas a las farmacias y los hospitales

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