El Cultivador

vuelve a fertilizar la poesía universal, con las aguas vivas del corazón, con la levadura eterna del «dolorido sentir»”5. Aunque la calidad de su poesía decayera, nos dejó un importante legado, en el que se cuentan títulos como Romances sans parole (1874), Sagesse (1880) y Jadis et Naguère (1884) o ejemplos de poema como El hogar: “El hogar y la lámpara de resplandor pequeño; la frente entre las manos en busca de ensueño; y los ojos perdidos en los ojos amados; la hora del té humeante y los libros cerrados; el dulzor de sentir fenecer la velada, la adorable fatiga y la espera adorada de la sombra nupcial y el ensueño amoroso. ¡Oh! ¡Todo esto, mi ensueño lo ha perseguido ansioso, sin descanso, a través de mil demoras vanas, impaciente de meses, furioso de semanas!” Su poesía bebía directamente de Charles Baudelaire: “Si Baudelaire había puesto psicológicamente su corazón al desnudo, Verlaine lo ha puesto musicalmente al desnudo. Ninguna palabra está más próxima que la suya a lo que no puede decirse, ninguna más frescamente presa del grifo del silencio y de la plenitud” (Carranza, 1973). Y así como contaba con una personalidad única, estaba influenciada por los grandes movimientos artísticos de su tiempo: “En Verlaine confluyen: la herencia de Baudelaire, la galanía de los parnasianos, los más finos ecos del último romanticismo y los mejores presagios simbolistas […] Luego cae sobre Verlaine la extraña influencia de Rimbaud” (Carranza, 1973). Nosotros nos quedamos con unas pocas palabras que Gourmont usó para retratarlo: “En los grandes cafés, estaba casi siempre rodeado de una corte de jóvenes que lo consideraban con una admiración en la cual había mucha curiosidad; más de uno no logró comprender nunca a ese ser extraño, brutal y vulgar, de aspecto bárbaro y embrutecido, que había hecho los versos más dulces del mundo y parecía negarlos con sus palabras” (Gourmont, 1911). Referencias 1. Vincent, M. (2012) Mitologías. Penguin Random House, Madrid. 2. Montero, R. (2012). Pasiones: amores y desamores que han cambiado la Historia. Madrid: Penguin Random House 3. Gourmont, R. (1911). “Verlaine intime”, La Dépêche, 12 de agosto. 4. Para más información: bit.ly/2ruxtu6. 5. Carranza, E. (1973). “Verlaine siempre. El pobre viejo divino”, Boletín Cultural y Bibliográfico, 14, pp. 165-169. Su poema, Chanson d’automne, en Holanda (Tubantia, CC BY-3.0, Wikipedia) 42 literatura cannábica Aunque la calidad de su poesía decayera, nos dejó un importante legado, en el que se cuentan títulos como Romances sans parole (1874), Sagesse (1880) y Jadis et Naguère (1884)

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