Por otra parte, pueden considerarse también aspectos más subjetivos, como son el aroma, el sabor y los efectos. • Los aromas. Es inevitable, al hablar del sentido del olfato, no recordar a esa figura mítica del perfumista de caricaturesca nariz aguileña, que nos muestra el cine para representar a esos genios dotados de capacidades olfativas que nos resultan sobrehumanas o pseudocaninas. Pero el cine engaña, pues en esto de los olores, no gana el que tiene la nariz más grande: como ha demostrado la ciencia, las dimensiones de nuestra nariz “solo indican nuestra capacidad para calentar el aire que respiramos antes de que llegue a los pulmones, para protegerlos del frío exterior y también para humedecerlos y protegerlos del exceso de sequedad”2. Por el contrario, las diferencias genéticas –comunes en la población de todos los continentes–, según algunos estudios3, sí explican por qué algunas personas pueden oler ciertos olores y otras no. Por si fuera poco, nuestra forma de percibir los olores además de estar determinada de forma biológica, también lo está de forma cultural: diferenciamos los olores, como buenos o malos, por aprendizaje. Y aquí es donde reside el margen de mejora para un catador. Educar la nariz de un catador para mejorar la capacidad de análisis sensorial requiere, no solo oler muchas muestras, sino aprender a diferenciar con nombre y apellidos los matices olfativos, lo que supone adquirir un lenguaje técnico y preciso que permita describirlos. En última instancia, el catador es un traductor experto del mensaje sensorial que presenta y caracteriza la muestra y que, al común de los mortales se nos resiste. Los olores del cannabis dependen de la variedad genética cultivada, pero en última instancia, están determinados por los terpenos y cannabinoides que posee. De hecho, se conocen más de cien terpenos del cannabis que, en combinación con los cannabinoides, son culpables del extensísimo abanico de posibles aromas de la hierba. 80 actualidad legal Cartel de un dispensario de Oregon, llamado Terpene Station(Rick Obst, CC BY 2.0, Wikipedia) Para apreciar los aromas del cannabis en toda su magnitud, lo ideal es paladear primero la muestra en frío y luego paladear la muestra mientras se halla en combustión
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