El Cultivador 8

Una solución orgánica puede ser abonar con harina de hueso o levadura de cerveza, ricas en fósforo, aunque lo más sen- cillo será utilizar un abono es- pecífico para floración que aportan las cantidades nece- sarias de fósforo a nuestras plantas. Un exceso de fósforo blo- queará la correcta absorción de cobre y cinc, haciendo que nos volvamos locos in- tentando descubrir qué le sucede a nuestra planta. Lo mejor, como siempre en estos casos, es un lavado de raíces a conciencia. Carencia de Potasio (K): Ésta es seguramente la caren- cia más sencilla de detectar en nuestros cultivos y la más dada, puesto que el Potasio es uno de los nutrientes que más utiliza nuestra planta. Observaremos que las hojas más viejas comienzan a “amar- illear” desde los bordes hacia dentro,. Después aparecerán le- siones necróticas (tejido muer- to) y se expandirá a la mayoría de hojas de nuestra planta. El estado avanzado de carencia de Potasio hará que las hojas y ra- mas se vuelvan débiles, que la producción se reduzca drásti- camente y que comiencen a se- carse las extremidades de las hojas, tanto de las viejas como de las más jóvenes. El Potasio es sumamente im- portante, ayuda a mantener los niveles de hidratación y al engorde de las flores / cogollos, así como la acumulación y dis- tribución de carbohidratos en nuestra planta. Solucionar una carencia de Potasio es bastante sencillo. Podemos abonar con infu- siones de melón o plátano que son muy ricos en Potasio o con algún abono específico para floración, ya que traen niveles altos y adecuados de Fósforo y Potasio para nues- tras plantas. Un exceso de Potasio que- mará la sierra de las hojas de nuestras plantas y obturará gravemente el sistema radic- ular dando paso a múltiples carencias ocasionadas por una sobrefertilización. Un lavado de raíces sigue siendo la mejor opción para los excesos. Carencia de Magne- sio (Mg): Este tipo de carencia es menos común aunque muy dada en plantas híbridas o descendi- entes de la familia White. Podremos observar que las hojas más grandes y viejas comienzan a amarillear desde la punta hacia dentro, con la notable observación de que los nervios de las hojas no pierden el color quedando verdes. La deficiencia de Hi- erro también muestra estos síntomas por lo que para difer- enciar estas carencias debemos fijarnos en los nervios de las hojas afectadas. La clorosis irá en aumento provocando que nuestra planta pierda vigor, color y produc- ción. Cuando se trata de una defi- ciencia de Magnesio, los nervios que permanecen 21 cultivo básico Carencia de Nitrógeno

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