El Cultivador 8
54 extracciones humor, la percepción y al pensamiento, es el lugar donde el DMT ejerce sus efec- tos más interesantes. El cere- bro rechaza la entrada de la mayor parte de las drogas y productos químicos, haciendo una más que curiosa excep- ción con el DMT. Escudo prácticamente impenetrable, la barrera de sangre cerebral impide a los agentes indesea- dos dejar la sangre para pene- trar el tejido cerebral. Tal defensa se extiende incluso hacia los hidratos de carbono y grasas que los demás tejidos utilizan para crear energía. El cerebro no quema más que la forma de combustible más pura: el azúcar o glucosa. Sin embargo, ciertas moléculas son objeto de un transporte activo a través de la barrera de la sangre cerebral. Peque- ñas moléculas especializadas las conducen al cerebro, pro- ceso que requiere una enorme cantidad de preciosa energía. La razón por la cual el cerebro transporta estos compuestos a esta “zona sagrada” es evi- dente: los aminoácidos nece- sarios para el sostenimiento de proteínas cerebrales tienen el paso autorizado. En 1976, científicos japone- ses descubrieron que el cere- bro transporta activamente el DMT a través de la barrera sanguínea. No existe otra subs- tancia psicodélica por la que el cerebro demuestre tal interés. Si el DMT fuera simplemente un subproducto derivado de nuestro metabolismo, tal y como venían afirmando los psiquiatras, ¿porqué el cerebro se comporta de un modo tan inusual para adentrarlo en sus confines? Allí donde el DMT hace su aparición, el cuerpo hace lo posible para utilizarlo rápi- damente. Una vez que el cuerpo ha producido o reci- bido DMT, ciertas enzimas llamadas monoaminas-oxi- dasas (MAO), cuya concen- tración es especialmente alta en la sangre, hígado, estó- mago, cerebro e intestinos, lo disuelven en pocos segundos. Su presencia explica que el efecto del DMT sea tan corto. Se puede decir que el DMT es un alimento para el cere- bro. Nada más entrar, es uti- lizado. El cerebro transporta activamente el DMT a través de su sistema de defensa pero igual de rápido, lo des- hace, dando lugar a pensar que la substancia es necesa- rio para mantener una fun- ción vital cerebral normal. Sólo cuando el nivel de DMT es demasiado elevado pode- mos acceder a experiencias extraordinarias. ¿Porqué nuestro cuerpo fabrica DMT? La respuesta del Dr. Strass- man es clara: “Porque es la molécula del espíritu.” Una molécula del espíritu debe provocar, con una fiabilidad razonable, ciertos estados psicológicos que considera- mos “espirituales”. Estos son sentimientos de alegría ex- traordinaria, de intemporali- dad y la certeza que lo que experimentamos es “más real que la realidad”. Tal substan- cia puede conducirnos a una visión de coexistencia de opuestos, como la vida y la muerte, el bien y el mal; un conocimiento de que la cons- ciencia continúa después de la muerte; una profunda comprensión de la unidad de base de todos los fenómenos; y un sentimiento de sabidu- ría o amor que ataña a todo campo de la existencia. Una molécula del espíritu conduce también a reinos es- pirituales. Mundos que nos son de costumbre invisibles y no son accesibles en un es- tado ordinario de conscien- cia. Sin embargo, tan verosímil como es la teoría según la cual estos mundos existen tan solo en el campo mental, es la que establece que son, en realidad, “exte- riores” a nosotros, y dotados de una existencia propia. Si cambiamos simplemente nuestras facultades recepto- ras cerebrales, podemos no solo comprenderlos sino tam- bién interactuar con ellos. Hay que recordar que una molécula del espíritu no es espiritual en sí misma. Es un instrumento, un vehículo al que amarrar nuestra cons- ciencia para ser remolcado a otros planos. Se necesita fir- meza y preparación, puesto que cielo e infierno, sueño y pesadilla, forman los planos espirituales. El papel de la molécula del espíritu parece angelical, pero esto no garan- tiza que podamos adentrar- nos en un mundo demoniaco. El hecho de que el DMT se encuentre en todo el cuerpo es relevante. El cerebro lo busca, lo atrae y lo asimila sin demora. Como psicodé- lico endógeno, el DMT puede estar implicado en estados psicodélicos no provocados, que nada tienen que ver con la absorción de drogas, pero con una similitud asombrosa con los estados inducidos por algunas de éstas. Es posible que bajo la tutela del DMT endógeno seamos capaces de experimentar estados de ánimo transformadores, aso- ciados a las experiencias de nacimiento, muerte, umbral de la muerte, contacto con entidades y a una consciencia mística / espiritual. No se distorsiona la reali- dad al afirmar que el cerebro está hambriento de DMT. Bibliografía: “Psychonautica: Dmt”. Mister Strange. 2012. “The DMT Chronicles”. Te- rence Turner. 2010. “DMT. The Spirit Molecule”. R. Strassman”. 2001. “Heavenly Highs: Ayahuasca, Kava-Kava, Dmt, and Other Plants of the Gods”. Peter Staf- ford. 2005. http://www.erowid.org/ h t t p s : / / w w w . d m t - nexus.me/forum/default.aspx?g =forum La vista no vale de nada si la mente está ciega.
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