El Cultivador 8

58 pensamiento psicodélico ámbitos cultural y estuvieron directamente relacionados con la Psiconáutica y que, sin embargo, no formaron parte de la Generación Beat , los Hippies y los alocados 60 o el Club des Hashischins* . Como advertí con anteriori- dad* la pretensión de estos artículos no es detenerse en cada uno de ellos sino destacar algunos de los que considero –enfatizo: perso- nalmente- más relevantes. También debe quedar claro que no procuro valorar un ámbito cultural más que ningún otro. Sin embargo, el rincón del pensamiento que aquí me compete me remite, inevitablemente, a las palabras, a los testimonios escritos y no tanto a las imágenes, pues son estas palabras las que me permiten transmitiros una pequeña parte de lo que la Psicodelia provocó en mí. Y son las palabras, también, el ámbito de mi estudio, aquello a lo que dedico la mayor parte de mi tiempo. Lo cierto es que el lenguaje es el único medio que nos permite acercarnos de manera argumentada, de alguna forma “comprensi- ble”, a una interpretación de la Psiconáutica y sus mani- festaciones. Las imágenes, la pintura, la música u otros tipos de arte, por lo tanto, no serán objeto de reflexión. Inmediatamente atrás quedaron Conan Doyle y Sherlock Holmes, en el número 6 de El Cultivador , y Aldous Huxley, en el número 7. Resulta imposible llevar a cabo una clasificación basán- donos en su importancia, pues la relevancia otorgada a cada autor en relación a la Psiconáutica se convierte en algo sumamente personal. El orden cronológico pierde su valor, por completo, y el mundo de las ideas, construi- do por cada uno de nosotros de una forma cada vez más subjetiva, pasa a cobrar toda importancia existente. Con la elección de Conan Doyle para comenzar esta andadura ya quebrantába- mos una norma: él nunca admitió ser un Psiconauta. Sin embargo, la influencia de Holmes en el inconsciente colectivo, su popularidad –en el momento de su creación y en la más rigurosa actuali- dad- y otros muchos factores que explico con detenimiento en dicho artículo convierten a Doyle en un factor impres- cindible para la comprensión del Psiconauta, personificado en su creación, Holmes. Elegir a Huxley fue algo mucho más sencillo, pues para la mayoría de estudiosos es el mayor exponente inte- lectual y literario de la Psiconáutica. Ahora, proba- blemente transgrediendo alguna otra norma no escrita, me decantaré por Lewis Carroll para proseguir. Aquel que diga basarse en un obje- tivismo radical -una realidad entendible por el hombre pero al margen de él- se sumirá en el fango al intentar conciliarla con la Psicodelia. La individualidad, el subjeti- vismo y la imaginación son algunos de los pilares que sostienen la relatividad a través de la que debemos observar a estos seres y leer sus escritos. En otras palabras, la única forma que tenemos de disfrutar plenamente de estos pensadores y sus obras es abrir nuestras mentes por completo e intentar interiori- zar aquello que nos cuentan, haciéndolo nuestro. De otra forma podemos sorprender- nos a nosotros mismos des- cartando algo simplemente porque no lo entendemos. No es raro encontrar a alguien que sostiene que la obra de Carroll -especial- mente Alicia en el país de las Lo cierto es que el lenguaje es el único medio que nos permite acercarnos de manera argu- mentada, de alguna forma “comprensible”, a una interpretación de la Psiconáutica y sus mani- festaciones

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