El Cultivador

68 voces conscientes inconscientemente, como el peso o el momentum. En el momentumlas cosas no tienen peso, como cuando lanzas una pelota al aire, mientras está en el aire no tiene peso. Si dos personas están bailando, buscando el momentum, y una persona se eleva, en ese momento no tiene peso y la otra persona puede cogerla, darle vueltas… Esa era una de las mágicas cosas con las que trabajar. Pero también tenía una forma de trabajar muy exploratoria, que fue revolucionaria. Cuando me mudé a Nueva York, en 1977, junto con mi novio de aquel momento, un magnífico bailarín y gimnasta, Daniel Lepkoff, y otras tres o cuatro personas más, iniciamos la School for Movement Research (Escuela de Danza para el Movimiento), para mostrar todo lo que estaba pasando. Era muy underground, no teníamos dinero para alquilar nuestro propio estudio. La mujer que tuvo la idea de abrir la escuela fue Mary Overlie, quien trabajaba con la imagen en tu cabeza de un paisaje o un estado, como un mimo; también creó los Seis Puntos de Vista (Viewpoints): espacio, forma, tiempo, emoción, movimiento e historia, que se han difundido en todo el mundo como una formación en danza y teatro. Había muchas formas de exploración diferentes. Ella propuso juntarnos una vez al mes, lo llamábamos Open Showing, para mostrar en qué estábamos trabajando. Era una sensación de comunidad maravillosa. La escuela todavía existe, 45 años después, y ahora sí tiene un estudio al que llegan jóvenes de todo el mundo a estudiar, actuar y compartir ideas. ¿Cómo ha evolucionado la Contact Improvisación a lo largo de los años? Ha evolucionado mucho. Se está extendiendo lo que llamamos jam. No es una clase, pero es una oportunidad Autora: Leonie Ravestein Bailando Contact Improvisación con Steve Paxton, en Nueva York (Autora: Babette Mangolte) Una parte de esta disciplina se enfocó más en los aspectos más acrobáticos

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1