53 activismo La visión social o comunitaria es otro aspecto destacable de los CSC, el modelo maltés y las dificultades que entraña la invisibilización de los consumos para la salud de las personas, debido a la normativa que prohíbe el consumo compartido onliney offline, puede conllevar algunas consecuencias negativas esperadas. La invisibilidad de los consumos dificulta el abordaje de estos, ya que existe un desconocimiento de las prácticas habituales que tienen en cada contexto las personas usuarias. Por lo tanto, impide el intercambio de experiencias entre iguales y disminuye la capacidad de los profesionales del club para acompañar a las personas usuarias en sus consumos, siendo también prácticas que se diluyen en la opacidad para instituciones y entidades de reducción del riesgo. Una pieza fundamental es que sigue fomentando el estigma que sufren estas personas. En definitiva, el CSC sigue siendo una opción más que válida para regular el cannabis, tanto es así que los países en los que se ha implementado una regulación comercial, se está replanteando incluir elementos sociales inspirados en el modelo CSC, contemplando también los criterios de salud que convierten a estas entidades en herramientas troncales en materia de reducción de riesgos en el consumo de cannabis. El modelo español es un modelo para todas, creado por personas usuarias para personas usuarias, que respeta los derechos humanos y las directrices básicas en materia de salud. Pese a que somos asesores fuera de nuestras fronteras, siguen sin hacernos caso dentro. ¿Nos ayudas a conseguirlo? Si eres un CSC y quieres formar parte del cambio, contacta con nosotras en fac@confac.org. Al no requerir de grandes licencias con costes elevados, tiene la posibilidad de hacer aflorar lo que existe, los cultivadores y vendedores locales no violentos pueden transformar sus actividades en legales
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