El Cultivador

experiencias), el acceso a los patrones de consumo de las personas usuarias por parte de los profesionales, el alcance y la socialización de la información, la capacidad de impactar en la población diana y un largo etcétera de hándicaps que, en definitiva, van en detrimento de la salud y los derechos de las personas consumidoras de cannabis. Esta ha sido una de las cuestiones más polémicas también en Malta, donde se prohibió tanto online como offline, junto con las desmesuradas cuantías en el coste de las licencias de producción y algunas cuestiones relacionadas con la sobrerregulación. A veces, la sencillez es más efectiva e implementable en la realidad social. La burocracia impide que actores válidos sean incluidos en la regulación, ya que uno de los objetivos primordiales en política de drogas es regular sin dejar a nadie atrás. Otra cuestión que ha quedado en el aire y que también se incluyó en la regulación maltesa es la obligatoriedad de pertenecer solo a un CSC. Esta es una medida hacia la que nos mostramos en contra desde el principio, ya que desvirtúa la libertad de afiliación y es contraria al derecho de privacidad, genera una lista de personas usuarias única en las manos del Estado, ¿y si alguien no quiere comunicar que consume? Esto puede ser un aliciente para que las personas usuarias sigan acudiendo a los mercados ilícitos, además de un laberinto burocrático para usuarias y administración. La redacción del proyecto de ley se está llevando en secreto, todavía no sabemos cómo van a regular el cultivo, si harán falta licencias, permisos o cualquier otra clase de autorización; si existirá ente regulador o no; qué clase de requisitos se solicitarán para abrir un CSC, y un largo etcétera. Así que tendremos que esperar a finales de año para conocer el texto definitivo que se proponga en el Bundestag. A diferencia del Estado español, las políticas y los políticos alemanes han dejado de hacer el “avestruz”. Aquí, sin embargo, después de la legislatura más progresista de la historia, nos encontramos en la misma situación que hace veinte años, solo que con un movimiento social mucho más fuerte. Con un modelo arraigado que cuenta con unas 2.000 asociaciones cannábicas (aproximadamente), que es ejemplo para la regulación en otros países y que revierte los daños de la prohibición… y el Gobierno no ha sido capaz de mover ficha para poner solución a las demandas de millones de personas en este país. Desde ConFAC seguimos reivindicando la necesidad de establecer una regulación de las asociaciones cannábicas en el Estado español. Estas entidades continúan sufriendo una inseguridad jurídica intolerable en un país democrático. Deseamos que, igual que el modelo español está siendo ejemplo en Alemania, también la valentía política y la sensatez alemanas sean ejemplos para España. 12 activismo Deseamos que, igual que el modelo español está siendo ejemplo en Alemania, también la valentía política y la sensatez alemanas sean ejemplos para España Aquí, sin embargo, después de la legislatura más progresista de la historia, nos encontramos en la misma situación que hace veinte años, solo que con un movimiento social mucho más fuerte

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