El Cultivador

haciéndolos asimilables por las plantas en forma de sales minerales. El espacio que hemos usado ha sido un armario de cultivo de un metro cuadrado iluminado por dos LED de 240 vatios limitados, ambos, al 50 % y a una distancia de 40 centímetros. En cuanto a las plántulas, durante estos primeros quince días han pasado de ser meras semillas eclosionadas a plantitas de unos 10 centímetros, mostrando ya las hojas de cinco puntas. En la parte acuática de la planta todas habían desarrollado multitud de raíces por lo que era el momento de pasarlas al sistema definitivo. El problema es que tenían carencias considerables, que esperamos que se corrijan con el cambio. Tercera semana: pasamos las plantas al sistema definitivo Al comienzo de la tercera semana, lo primero que hicimos fue pasar las plantas al sistema aeropónico para que se fuesen aclimatando a su hogar definitivo. Antes llenamos el depósito con 60 litros de agua junto con los fertilizantes y potenciadores de crecimiento, con un pH ajustado a 5,8, el cual ajustaremos varias veces durante la semana, ya que se subía considerablemente este valor. Nosotros, a pesar de tener varios medidores digitales (los usamos una vez por semana), para el día a día usamos el método de control por coloración ya que, aunque no da la cifra exacta, es mucho más difícil que se desajuste, de ahí que nos fiemos mucho de este método. Con el tanque lleno y las plántulas colocadas, solo falta ajustar la iluminación a dieciocho horas de luz y cuatro de oscuridad (igual que los primeros quince días), para que así continúen con su crecimiento. Al ser veinte plantas, no nos atrevemos a darle mucho crecimiento porque no queremos que se nos forme una jungla como nos pasó en el anterior seguimiento. Parece que durante esta semana se han adaptado bien. Aunque no han crecido demasiado en tamaño, han sacado mucha raíz gracias al espray que se forma dentro de los canalones. Este aumento de raíces hace que las plantas se puedan nutrir más y mejor, por lo que esperamos que la semana siguiente crezcan más. En este cambio de sistema no podemos olvidar poner las mismas esponjas que teníamos en el anterior sistema, ya que ahí es donde esta toda la microvida y es necesario que las pasemos a la vez que las plantas, ya que así están colonizadas desde el principio, pudiendo descomponer los nutrientes que le pongamos desde el primer día. Cuarta semana de crecimiento: preparando la prefloración Lo primero que hicimos la cuarta semana de crecimiento fue rellenar el tanque de 30 litros de agua, con sus debidos fertilizantes, ya que las plantas seguían siendo pequeñas, pero sí que consumían bastante agua, incluso con la humedad relativa que había desde los primeros días (superior al 75 % en todo momento). Esperábamos que esto se debiera a que las plantas estaban creciendo mucho en su parte acuática y confiábamos que durante la prefloración se vea compensado este retraso. Además, las plantas estaban mostrando alguna carencia, pero al ser mínima, no creíamos que ese fuera el motivo de que no crecieran al ritmo deseado. En cuanto a las condiciones climáticas, estábamos con una temperatura estable desde el comienzo del cultivo, siendo la temperatura máxima de 26 grados Celsius y una mínima de 19; y una humedad que ha rondado en todo momento el 80 %. Por lo que el tema climático tampoco ha debido de afectar al crecimiento. De ahí que no nos explicáramos qué estaba sucediendo con el crecimiento. Aun así, dado que ya llevábamos cuatro semanas desde que germinamos, y que con este sistema debe llevarnos tan solo dos o tres, tocaba pasarlas a floración. Primera semana de floración Para pasarlas a floración, lo primero que hicimos fue ajustar nuestro controlador a doce horas de luz y doce de oscuridad, ya que este es el fotoperiodo básico para floración (esta vez no vamos a cultivar en días de 28 horas ni ninguno de los experimentos que ya os hemos relatado en este periódico). Una vez cambiado el fotoperiodo, tocaba vaciar el tanque por completo y llenarlo con 50 litros de solución nutritiva, ajustada a un pH de 5,8. En este caso usaremos un fertilizante base de floración y un potenciador; además, pondremos otra dosis de microorganismos para potenciar que se descompongan antes los nutrientes orgánicos y las plantas sean capaces de asimilarlos al convertirse en sales minerales. Centrándonos en las plantas, apenas medían 20 centímetros, pero esperemos que durante la floración se multiplicara su tamaño, ya que su creador nos ha contado que es lo que suele hacer la cepa que estamos cultivando. Con el número de plantas que tenemos en el armario, y con esa altura estimada, 31 cultivo avanzado Microorganismo que descompondrá la materia vegetal Medidor de gotas para pH Líquido base de crecimiento Potenciador de crecimiento Líquido base de floración Aunque podríamos enraizar las semillas en las esponjas de cultivo o en un semillero, como lo haríamos con unos esquejes, en nuestro caso usamos un sistema DWC Esta solución de nutrientes la ajustamos a un pH de 5,8 que hemos ido reajustando durante estas dos semanas (se subía hasta 7)

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