puede ser abordado cuando los espacios entre nudos tienen una distancia adecuada, simplemente añadiendo mayor aireación. No es esencial que estas distancias sean tan amplias como en las sativas más puras, pero sí es recomendable que sean más espaciadas que las seleccionadas para cultivo en sustrato. Tronco grueso Un aspecto importante al seleccionar una planta madre para cultivo sin sustrato es la robustez de su tronco. La razón es que el tronco debe soportar todo el peso de la planta en una maceta de rejilla. Un tronco sólido y fuerte garantizará cosechas más abundantes y nos ahorrará el uso de tutores, los cuales son complicados de instalar en este tipo de cultivos (no es lo mismo que insertarlos en una maceta de 11 litros llena de tierra). Sin embargo, sí podemos recurrir a mallas de cultivo, proporcionando un soporte adicional para las ramas. Aunque, si contamos con un tronco robusto desde el principio, probablemente no necesitemos nada. Muy ramificada Es esencial que nuestra planta madre esté bien ramificada, dado que cada rama puede convertirse potencialmente en un esqueje. La principal función de la madre es precisamente producir esquejes. No es comparable una planta con una estructura predominantemente índica y pocas ramas con una cepa de carácter híbrido que genere numerosas ramas. Si no es lo suficientemente ramificada, necesitaremos varias plantas madre para obtener el número mínimo deseado de esquejes. De hecho, nuestros sistemas están diseñados para un máximo de veinte plantas. Por ello, 17 cultivo avanzado Madre muy ramificada Aunque no lo destacamos como la primera característica, es fundamental que la planta madre que elijamos no muestre flores macho con facilidad
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