El Cultivador

32 literatura cannábica Como bien explicaba Marta Herrero Gil en El paraíso de los escritores ebrios, el siglo XIX fue un momento de ruptura con dios, como ya había profetizado Nietzsche, un tiempo en que el foco de atención se subjetivó, se volvió hacia el interior de cada uno. No importaban ya tanto las verdades categóricas o las certezas objetivas, como la búsqueda en uno mismo. Y fue también el XIX, un siglo de encuentro con lo oriental, promovido por los viajes de exploración o la colonización de las grandes potencias, que tendieron un cable a estos mundos a priori exóticos y cuyas influencias se hicieron patentes más temprano que tarde en materia de drogas1. La literatura hispanoamericana lejos de vivir aislada de todas estas tendencias, bebió de ellas y las aderezó con diversas y muy particulares perspectivas. La que hoy nos interesa es la visión de uno de sus iconos, Rubén Darío. En la obra dariana ebriedad y sobriedad se funden para darnos testigo de una muy personal mirada al mundo de las drogas. Los antecedentes de la literatura drogada Para hablar de los antecedentes de Rubén Darío y de la literatura de drogas, hemos de remitirnos irremediablemente a Alberto Castoldi. El italiano, cuyo La pipade humo dariano Todos estudiamos en algún momento a Rubén Darío, pero lo que seguro no te contaron con profundidad es que el padre del modernismo en lengua hispana también regaló sus palabras a la literatura drogada. Hoy las repasamos. por Lupe Casillas Para hablar de los antecedentes de Rubén Darío y de la literatura de drogas, hemos de remitirnos irremediablemente a Alberto Castoldi Placa a Rubén Darío en Madrid (Asqueladd, CC BY- SA 3.0, Wikipedia)

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