34 literatura cannábica abandonar el hogar conyugal y el padre, según cuentan gustaba del alcohol y las mujeres. Su relación tuvo que ser tormentosa y fue el pequeño Félix Rubén quien pagó el pato. Aunque algunos apuros pasó con su tía (especialmente cuando esta enviudó), pudo educarse con los jesuitas. Alguna vez escribió que tenía un tanto de niño prodigio, que leía desde los tres años. Su afición a la lectura lo llevó a escribir a los trece una elegía. Sus trabajos aparecieron en prensa y se consagró como poeta niño. Esta carrera literaria en ciernes le dio fama y lo llevó a viajar, siendo joven, por América central. Así cuentan que en El Salvador conoció a Francisco Gavidia, quien le enseñó francés y le introdujo a la poesía francesa y, sobre todo, a la obra de Víctor Hugo: “No hay que olvidar que la poesía francesa de la época, rica en figuras de primera categoría y audaz en el hallazgo de nuevas formas de expresión, había llegado a una altura de auténtica maestría, gracias a las corrientes parnasiana y simbolista que se disputaban la primacía en la lírica francesa y que tan hondamente van a influir en el futuro poético tanto de Darío como de toda la lengua española”5. Esta influencia francesa sería vital, no solo para su carrera sino para el devenir de las letras en español. Él introdujo el modernismo (con Azul) en el mundo hispanohablante y seguir su estela es, como nos cuenta Peralta, Glorieta de Rubén Darío en Madrid (Zarateman, CC 0, Wikipedia) La visión moralista de influencia baudeleriana impregnará especialmente la producción también “drogada” de Darío, padre del modernismo en lengua hispana Monumento a Rubén Darío en Segovia (Emilio J. Rodríguez Posada, CC BY- SA 2.0, Wikipedia) Monumento a Rubén Darío en Ávila (Emilio J. Rodríguez Posada, CC BY- SA 2.0, Wikipedia)
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