El Cultivador

35 literatura cannábica asistir al principio y al final del movimiento: “Resultado de toda esta ingestión […] de todo este empacho literario, fue la publicación de Azul… en 1888, libro en prosa y verso, clave de la obra de Darío y varilla mágica que abre las más diversas corrientes de ese río de remozamiento de la literatura en lengua española que es el modernismo. El modernismo nacerá con Azul…y morirá cuando muera Rubén” (Peralta, 1967). Unamuno, que abiertamente criticaba su impronta francesa y siempre mantuvo con Rubén Darío una relación particular en que, a pesar de respeto nunca le regaló halagos a su obra, escribe en una ocasión sobre el nicaragüense en un artículo titulado Sobre la literatura hispanoamericana: “En lo mejor que de usted, amigo Darío, conozco, se ve a un hombre que quiere decir cosas que ni en castellano se han dicho ni pueden en el castellano de hoy decirse”6. El paraíso artificial de Rubén Darío De todas las drogas, es el alcohol la sustancia de Rubén Darío. Su alcoholismo se debe, como muchos autores mantienen, a una sed constante. Sed, que provenía de la más tierna infancia: “Sus padres lo abandonaron casi nada más nacer. Él narra su primer recuerdo: a los tres años se perdió y lo encontraron horas después debajo de las ubres de una vaca. Sed. Ausencia de teta materna. Desamor. Hipersensibilidad. Anhelo de unidad. Pasionalidad extrema”7. De la leche de vaca se pasó al aguardiente, el primer alcohol que probaría según el biógrafo Edelberto Torres: “Empieza a hacer las primeras libaciones de aguardiente, la aniquiladora bebida con que el Estado incrementa su hacienda y envenena a sus habitantes. Inexpertos o perversos amigos le tienden la red de tentadoras invitaciones, y con una debilidad moral innata, que entonces sufre el primer doblegamiento acepta, y aun se halaga con los deleites de la imaginación que experimenta, y sobre todo porque advierte que su timidez desaparece bajo el influjo del alcohol”8. Él introdujo el modernismo (con Azul) en el mundo hispanohablante y seguir su estela es, como nos cuenta Peralta, asistir al principio y al final del movimiento Monumento a Rubén Darío en Málaga (Miwipedia, CC BY- SA 4.0, Wikipedia)

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