58 OECCC a la formulación del recetario magistral, encontramos 82 médicos con prescriptores activos, y con hasta 4.000 pacientes tratados. Chile tiene una larga tradición cañamera. Es parte de la historia defender el uso clínico como una herramienta segura en condiciones difíciles y patologías graves. En la segunda entrega de estos artículos se expondrá la situación en Perú y Uruguay. A modo de introducción, el doctor Pedro Wong (químico farmacéutico y asesor del Gobierno para la redacción de Ley Cannabis Medicinal de Perú) en su intervención en el II Congreso Científico Internacional Cannabis sativa L., “La regulación del cannabis en Perú, dificultades y éxitos”, indicó que Perú ha sido otro de los países donde se ha regulado el cannabis. Sin embargo, ha sido un proceso largo donde se han ido dando diferentes dificultades que, aún hoy en día, siguen conformándose como una barrera para el completo acceso de los pacientes usuarios de cannabis a la sustancia. Durante el proceso regulatorio peruano fue importante visibilizar a los pacientes que tuvieron que llegar al extremo de utilizar una planta prohibida para atenuar sus dolencias. Los casos más sensibles fueron de las madres con niños epilépticos, que abrieron la percepción de la sociedad empatizando con este sufrimiento y dando oportunidad a las bondades de la planta de cannabis. Sin embargo, fue igual de importante sostener esa sensibilización llevando la discusión al terreno del sustento científico y académico, además de la organización civil (representación de pacientes). De esa forma, es posible crear condiciones suficientes para tener la atención de los representantes ciudadanos en el congreso y de mano de ellos proponer estrategias basadas en situaciones reales. Pese a que estas condiciones permanecieron el tiempo necesario para lograr los cambios legales y regulatorios necesarios, sigue siendo un reto, no solo para el cannabis, sino para todo el sistema de salud, exigir a las autoridades competencia entre sus funcionarios, porque la salud no puede esperar. Milton Romaní (licenciado en Psicología y ex secretario general de la Junta Nacional de Drogas de Uruguay), en su intervención en el II Congreso Científico Internacional Cannabis sativa L., “Aportes desde la experiencia de Uruguay sobre el mercado regulado del cannabis por un debato abierto, inclusivo, sin tabúes integrado a los instrumentos internacionales de derechos humanos, salud pública y desarrollo”, expuso que, el 19 de julio del 2017, en las farmacias habilitadas en Uruguay comenzaron a vender las dos variedades de cannabis (sativa e índica) a los usuarios. Era la tercera fase de instrumentación para acceder al cannabis legal del mercado regulado y controlado por el IRCCA. Autocultivo (hasta seis plantas por hogar) y clubes de membresía (de 15 a 45 miembros con producción anual de 480 gramos) ya estaban en marcha y sus usuarios debidamente registrados con las garantías de la ley de habeas data y la inviolabilidad de los datos personales. Ese día no solo miles de uruguayos y uruguayas dejaban de ir al mercado ilícito y cometer un delito, sino que ejercían un derecho constitucional y asumían la gestión de riesgos y la reducción de daños desde una óptica de salud pública. El parlamento había sancionado la Ley de Regulación y Control del Cannabis con tres ejes: cannabis de uso no medicinal, adulto o recreativo (con tres vías de acceso), cannabis de uso medicinal y explotación industrial del cannabis. El enlace para ver el congreso se puede encontrar en: bit.ly/3QfzX6u. Más información: encuestacannabis.com. TPOphoto (depositphotos) Durante el proceso regulatorio peruano fue importante visibilizar a los pacientes que tuvieron que llegar al extremo de utilizar una planta prohibida para atenuar sus dolencias
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