El Cultivador

11 cultivo exterior Además, los cannabinoides principales (THC y CBD) también van cambiando. Hay que tener en cuenta que las plantas de marihuana los producen su forma ácida (THCA y CBDA), la cual no es psicoactiva. A través del proceso de pérdida del ácido (descarboxilación) en el que la planta no invierte energía, estos cambian a su forma neutra: THC y CBD. La descarboxilación se produce por efecto de la luz y el calor, agentes ambientales de los que debemos proteger la cosecha. La razón es que este proceso no se detiene, por lo que el THC se acaba transformando en CBN y, el CBD, en CBE. Cuando las flores se conservan por muchísimo tiempo, o bien, se almacenan en condiciones inadecuadas, pueden llegar a perder el sabor y olor que tenían originalmente y ponerse de color marrón. La marihuana vieja suele tener un sabor y olor característicos, con independencia de la variedad, por lo que casi toda sabe igual. Cómo curar y conservar la marihuana Antes de empezar con el proceso de curado, debemos tener en cuenta ciertas consideraciones a la hora de cortar y secar la marihuana, ya que así prepararemos las flores adecuadamente. Durante la recolección y manicurado, debemos ser cuidadosos y procurar no retirar demasiadas hojas, limitándonos a eliminar las más grandes y aquellas que estén en mal estado. El resto actuarán como protección para los cogollos, evitando que se desmenucen con el tiempo o al mover el recipiente donde se almacenan. Además, también es fundamental descartar cualquier parte de la planta que pueda estar afectada por hongos, porque pueden causar daños en las flores tras la cosecha. En cuanto al proceso de secado, si tenemos la intención de curar la marihuana, lo más aconsejable es secar las ramas colgándolas boca abajo. Esta técnica permite que las hojas se sequen Una vez que los cogollos estén listos para su consumo, se recomienda no almacenarlos directamente en recipientes herméticos Los botes de cristal son una excelente opción para curar la cosecha

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