El Cultivador

49 activismo Contribuyendo al conocimiento sobre el cannabis y sus efectos, el incremento de la calidad de la sustancia y la trazabilidad de esta, evitan daños a la salud de las personas socias, reduciendo su contacto con los mercados ilícitos, disminuyendo así los daños legales. Además, estos espacios realizan tareas de prevención universal como evitar que los menores accedan a la sustancia o evitar que se consuma en aquellos lugares públicos donde no está permitido. Gran parte de estos riesgos evitados tienen que ver con el componente social del CSC mediante espacios de consumo informados, privados y seguros. El carácter social del CSC garantiza ciertos aspectos de reducción del daño por diseño, como por ejemplo la ausencia de ánimo de lucro de la actividad económica. El espacio de consumo seguro garantiza un incremento de la capacidad de incidencia en la población diana, que favorece la diseminación de información sobre reducción de riesgos asociados al consumo de cannabis, el fomento de vaporizadores y otras vías de administración menos nocivas que la vía de la inhalación por combustión o la transmisión de conocimiento sobre la detección de muestras en mal estado, entre otras cuestiones. Además, evita el consumo en espacios insalubres, inseguros o prohibidos. El consumo en compañía favorece el intercambio de experiencias entre las personas consumidoras y fomenta el apoyo entre iguales, esto evita el aislamiento de la persona consumidora a través de la pertenencia a una comunidad, lo que también evita la estigmatización mediante la ruptura de la invisibilidad de los consumos. Es decir, conseguimos que los individuos no consuman en soledad, con los riesgos que eso conlleva, y que Gran parte de estos riesgos evitados tienen que ver con el componente social del CSC mediante espacios de consumo informados, privados y seguros

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