El Cultivador

17 cultivo exterior Los desafíos invernales del autocultivo de marihuana: qué impacto tiene el frío y qué estrategias de protección aplicar Las condiciones térmicas son un elemento de crucial importancia en el autocultivo de marihuana, ya que su evolución a lo largo del ciclo vital de las plantas tiene gran impacto sobre ellas. Tal como hemos explicado en el apartado anterior, el cannabis, prospera de forma óptima en un rango de temperatura que va desde los 18 a los 28 °C. Cuando esta cae por debajo de este nivel, el desarrollo vegetal se ve afectado negativamente. En primer lugar, el frío hace que las plantas se vuelvan más débiles, por lo que son más susceptibles de sufrir el ataque de hongos y plagas. Si bien es cierto que la presencia de insectos fitófagos que ataquen al cannabis disminuye con el frío, los contrastes térmicos entre la noche y el día pueden favorecerles, al bajar las defensas naturales de los vegetales. Asimismo, la presencia de hongos suele verse favorecida por las bajas temperaturas, aunque, a medida que el mercurio se acerca a los 0 °C, la amenaza disminuye. Además, el frío ralentiza el metabolismo vegetal, variando la forma y gravedad de los daños en función del estado fenológico de la planta (etapas de crecimiento o floración) y de la temperatura, ya que la situación empeora conforme nos acercamos a los 0 °C. El mayor y más visible impacto de un ambiente invernal es la ralentización de desarrollo del cultivo. Esta se traduce en que las plantas crecen de manera muy lenta durante la fase vegetativa (crecimiento), alcanzando poca altura, y en que, durante la floración, los cogollos engordan despacio y muy poco. Aumentar la dosis de fertilizante no compensa esta ralentización del metabolismo, ya que las plantas no podrán asimilarlo debido a las bajas temperaturas. De hecho, en épocas de frío, lo más recomendable sería reducir el aporte de nutrientes, bajando las dosis de abono y espaciando los riegos, ya que el sistema radicular ve menguada su capacidad de absorción de agua y minerales. Es decir, en un ambiente invernal es más probable que las plantas sufran excesos de nutrientes o de humedad debido al riego. Además de ralentizar el metabolismo vegetal, el frío también hace que la humedad relativa del ambiente aumente con mucha más facilidad, incrementado así el riesgo de infecciones fúngicas. Esto se debe a que el aire frío puede contener una menor cantidad de vapor de agua que el aire caliente. De este modo, una misma cantidad de vapor de agua ocupa un mayor porcentaje de aire cuando este está frío. Pongamos un ejemplo para ilustrar este curioso fenómeno: a 5 °C, con un 50 % de humedad relativa, el aire contendría 2,87 gramos de agua por kilo de aire, pudiendo llegar a contener 5,74 g/kg como máximo, pero, si este mismo aire se calentase hasta los 25 °C, podría llegar hasta los 20 g/kg. Por ende, si mantiene los 2,87 g/kg, la humedad relativa caerá hasta el 14,4% al calentarse el aire. De ahí que se le llame humedad relativa del ambiente, y no simplemente humedad ambiental, ya que su nivel es relativo según la temperatura del aire. Cuando la humedad relativa alcanza el 100 %, el vapor de agua que el aire contiene se condensa, lo que da lugar a gotas de agua líquida o congelada, en función de la temperatura. Cuando hace mucho frío, estas gotas de agua congelada son las que forman la escarcha y, en condiciones algo más cálidas, el rocío. Por tanto, dado que el frío aumenta el nivel de humedad, el riesgo de padecer una infección por hongos en el cultivo también se incrementa. Esto se traduce en que, en estaciones como el otoño y la primavera, cuya temperatura aún permite el desarrollo de hongos, debemos extremar las precauciones contra ellos y revisar frecuentemente las plantas para comprobar que están completamente libres de su presencia. A medida que el invierno se va acercando, el frío va aumentando y da paso a las primeras heladas nocturnas. Cuando esto ocurre, el cultivo empieza El frío confiere tonalidades rojizas y violetas a las plantas Aumentar la dosis de fertilizante no compensa esta ralentización del metabolismo, ya que las plantas no podrán asimilarlo debido a las bajas temperaturas

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