18 cultivo exterior a estar en peligro de congelarse y morir. El nivel de los daños que pueda llegar a sufrir en una helada dependerá de la magnitud de esta y del nivel de humedad ambiental. Las heladas pueden clasificarse en función de su intensidad como suaves, medias y fuertes y, según su afectación a los cultivos, en blancas o negras. Las heladas suaves, aunque no son buenas las plantas, pueden ser resistidas porque las temperaturas bajan muy ligeramente por debajo de 0 °C y durante muy poco tiempo. En las heladas medias, en cambio, la temperatura cae por debajo de cero durante, pero sin superar los -10 °C y, en las heladas severas, sí cae por debajo de este límite. La humedad relativa determina en gran medida el nivel de daños que sufrirá el cultivo durante una helada. Cuando esta es relativamente alta, se producen las llamadas heladas blancas, en las que se forma una capa de escarcha que recubre las plantas. Generalmente, esta desaparece cuando se alza el sol. Las heladas blancas, a pesar de no ser buenas para los vegetales, no suelen resultar letales si son suaves, ya que, aunque parezca contradictorio, la escarcha los protege, impidiendo que su temperatura se aleje mucho de los 0 °C. No obstante, las heladas negras sí pueden llegar a ser muy perjudiciales para los cultivos porque se dan en un ambiente muy seco y no se forma escarcha sobre las plantas. De este modo, sin nada que las proteja, el frío incide directamente sobre ellas, por lo que congela y mata sus tejidos. El nombre de helada negra se debe al color de las plantas al descongelarse, que va del negro al verde oscuro. Finalmente, cabe mencionar que no todo son desventajas en épocas de frío, ya que las flores que se obtienen cuando las temperaturas son bajas son muy resinosas y fragantes. Además, el frío confiere tonalidades rojizas y violetas a los cogollos, dándoles un aspecto muy apetecible. Es decir, aunque el frío reduce la capacidad de producción, puede aumentar la calidad de la yerba. Cómo mitigar los efectos del frío Dado todo lo que hemos expuesto hasta ahora, se puede deducir que el autocultivo en ambientes muy fríos, cercanos a los 0 °C, es prácticamente imposible, ya que las plantas no se desarrollan y luchan por sobrevivir. No obstante, el invierno no es tan duro en todas partes y en muchas zonas de España se puede cultivar en primavera, otoño e invierno, ya que el clima es suave. A continuación, enumeramos los elementos que debemos considerar para cuidar de nuestras plantas en épocas de frío. En primer lugar, un factor de gran importancia en la resistencia a los hongos y bajas temperaturas es la genética, por lo que optaremos por variedades adaptadas a zonas de frío para nuestros cultivos fuera de temporada. También debemos tener en cuenta que los ejemplares que están en crecimiento son menos resistentes a las bajas temperaturas que aquellos que están en floración, especialmente en los primeros días de desarrollo. Por tanto, para los cultivos fuera de temporada siempre es aconsejable llevar a cabo el crecimiento en interior, ya que así, no solo podremos proteger las plantas del frío, sino también darles todas las horas de luz necesarias para que alcancen altura suficiente. Además, es recomendable sembrar siempre en maceta, ya que, en caso de condiciones climáticas adversas, podremos poner las plantas a cubierto para protegerlas de ellas. También procuraremos emplazar el cultivo en un lugar protegido del viento, para que el calor se conserve mejor. Por ejemplo, si cultivamos en un balcón, cubriremos los laterales para evitar las corrientes de aire. Por otra parte, en lo referente al riego y a la fertilización, aportaremos menos agua y nutrientes que en un cultivo de temporada, sin llegar a dejar que el suelo se seque. En épocas de frío, como el metabolismo vegetal se ralentiza, las plantas no cuentan con la que sería su capacidad normal de absorción de agua y nutrientes, sino que esta se ve reducida. Además, se reduce la evotranspiración, por lo que se necesita mucha menos agua que en verano. Aun así, los sustratos húmedos retienen mejor el calor que los secos, por lo que debemos mantener cierta frecuencia de riego. Cubrir el entorno de las raíces con paja, hojarasca o algún material transpirable nos ayudará a conservar la humedad y a protegerla zona radicular de las bajas temperaturas. Sin embargo, si optamos por materiales orgánicos, debemos revisar que no se pudran y puedan dar algún contratiempo. Asimismo, si tenemos un cultivo fuera de temporada, debemos permanecer atentos a las previsiones climáticas y a la humedad relativa. Si se anuncian tormentas o granizadas, debemos extremar las precauciones, igual que cuando la humedad es muy baja y hace mucho frío, ya que podría darse una helada negra. La solución, en ambos casos, consistiría en situar las plantas en un lugar más cálido. Espero que te haya gustado el artículo y hayas podido aprender algo nuevo sobre cómo afecta el frío al cultivo de cannabis. ¡Muy buenos humos y hasta el próximo número! Debido a la falta de luz, las plantas tienden a espigarse un poco en los cultivos fuera de temporada El frío favorece la producción de resina Las heladas pueden clasificarse en función de su intensidad como suaves, medias y fuertes y, según su afectación a los cultivos, en blancas o negras para los cultivos fuera de temporada siempre es aconsejable llevar a cabo el crecimiento en interior
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