El Cultivador

24 cultura cannábica En la segunda parte de esta serie tratamos la forma en la que podemos valorar el aroma de una muestra de rosin y comenzamos también a adentrarnos en la categoría del sabor y en cómo catar una muestra, con pipas de cristal limpias, en un slurperde cuarzo y a temperatura controlada. Puede leerse onlineen el número 85 de El Cultivador(bit.ly/3SuMoij). Terminamos aquí este conjunto de tres artículos finalizando el tema del sabor y la importancia de que este sea duradero y nos adentramos en las particularidades de la categoría de la limpieza, planteamos si valorar el efecto es o no determinante para estas competiciones y cerramos con la valoración final de las muestras. Sabor duradero Conseguir que una muestra de rosin tenga un sabor excepcional no es sencillo, intervienen muchos factores y cualquiera lo puede comprobar. Cultivando clones de la misma genética, en distintos medios y ambientes, podemos obtener extractos con sabores muy parecidos, pero que tengan matices que los hagan muy diferentes a su vez. Por lo tanto, cada cultivo y cada lote, aun siendo elaborado por la misma persona o grupo de personas, tendrá sus características propias, que quedarán reflejadas en el aroma y sabor del producto final, en este caso, rosin. En cualquier caso, al comparar el rosin de flores y el rosin de hachís de clones del mismo cultivo, este último tendría un sabor más pronunciado y duradero que el del rosin de flores. Es obvio, que al concentrar los tricomas en una extracción previa y obtener hachís, estamos eliminando ya mucho material vegetal que, por el contrario, en el rosin de flores, sí que se prensa. Por muy baja que sea la temperatura de la prensada, al hacer rosin de flores, el agua que hay dentro de los cogollos, en las flores, hojas y tallos de su interior, la arrastra el rosin hacia fuera de las mismas y, con esto, otros componentes no tan deseados para estos niveles de competición. En este proceso, haciendo rosin de flores, se extraen algunos compuestos que protegen la superficie de la materia vegetal, como las ceras epicuticulares que se encuentran encima de las brácteas y las hojas que recubren las flores. Este conjunto de ceras y otros componentes que se encuentran en las flores y sus pequeños tallos acaban en el rosin, aunque se usen mallas de muy bajo micraje (25 u). Lo que ocurre después es que esos compuestos dejan un cierto sabor a vegetal al consumir el rosin de flores, que no se encuentra en el rosin de hachís. Al contrario, un rosin de hachís de alta calidad, prensado con mallas de muy bajo micraje (25 u o menos), concentra todo el sabor que hay en el interior de las cabezas de los tricomas sin la presencia de esos sabores toscos que deja el rosin de flores. Tras haber olfateado una muestra, su sabor es la característica que hace que queramos repetir la misma placentera experiencia. Hay sabores planos, que no destacan, frente a otros que tienen diferentes matices y que son complejos. Algunos sabores se dejan de percibir al poco tiempo y otros persisten durante bastantes minutos después de haber consumido la extracción. De la misma forma que con el aroma, cuando saboreamos una muestra de rosin, inmediatamente, nos ponemos a buscar en nuestra memoria aquellos sabores que ya hemos registrado con Valoraciónde muestras de rosinpara una competición 3.ª parte En esta muestra se aprecian perfectamente los trozos de contaminante que no dejan que se pueda vaporizar toda la extracción (bastante sucia) por A. Flores Verdes, macrohuana@gmail.com esos compuestos dejan un cierto sabor a vegetal al consumir el rosin de flores, que no se encuentra en el rosin de hachís Lo que buscamos en el rosines conseguir el jugo de cannabinoides y compuestos orgánicos volátiles que hay dentro de las cabezas de los tricomas, tratando de evitar las ceras que protegen la materia vegetal

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