El Cultivador

14 cultivo exterior el riesgo de excesos y asegurando una nutrición constante. Entre los más utilizados para el cultivo de cannabis en exterior se encuentran el estiércol de oveja, el humus de lombriz, el guano de murciélago, la harina de sangre, la harina de huesos y las cenizas de madera. Una combinación efectiva puede ser humus de lombriz y estiércol de oveja durante el crecimiento, y guano de murciélago con cenizas de madera durante la floración. Dado que es crucial adaptar la elección de nutrientes a las necesidades específicas de la planta, podemos incorporar el abono de floración poco antes de que esta empiece, garantizando así un suministro equilibrado para cada fase del ciclo de vida. Por último, en lo relativo al agua utilizada para el riego, cabe mencionar que esta juega un papel crucial en el cultivo de cannabis, ya sea interior o exterior. La medición del pH del agua es esencial, ya que afecta directamente la solubilidad y asimilación de nutrientes. Un rango de pH entre 6 y 6.5 es ideal, aumentando poco a poco a medida que se desarrolla el cultivo. Por ende, deberíamos controlarlo en cada riego, ajustando su valor según sea necesario. Un pH demasiado alto o bajo puede ser causa de carencias o excesos, por su influencia sobre la solubilidad de los nutrientes, la cual permite o limita su absorción por parte de la planta. Una vez que hemos decidido dónde se emplazará nuestro jardín y el número de cultivos que llevaremos a cabo (primavera, verano u otoño), junto a las genéticas que vayamos a plantar, nos tocará pensar en el sustrato o preparación del suelo, el abonado y el agua que emplearemos en los riegos. Además, en la fase de planificación, es muy aconsejable elaborar una lista detallada de elementos necesarios, desde las herramientas para labrar o preparar el suelo, hasta los materiales para el secado. Asimismo, si vamos a cultivar fuera de temporada, la elaboración de un calendario de siembra y cosecha nos proporcionará una guía estructurada para llevar a cabo múltiples cultivos anuales, maximizando el rendimiento y garantizando una temporada productiva. A medida que va pasando el tiempo, la planificación debe ser un proceso dinámico y ajustarse a las necesidades de las plantas, ya que la adaptación a cambios climáticos inesperados y la resolución ágil de los problemas emergentes son aspectos clave de la gestión del cultivo. La anticipación y la preparación no solo se limitan a la etapa inicial, sino que continúan siendo herramientas esenciales a lo largo de toda la temporada. Espero que haya gustado el artículo y que pueda serte útil para planificar tus cultivos este nuevo año. ¡Muy buenos humos y hasta el próximo número! Una buena planificación permite obtener mejores resultados tanto si cultivamos en tierra madre como en macetas, los abonos orgánicos tradicionales, como estiércoles y guanos, son la elección más adecuada

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