56 OECCC en las droguerías seis meses y en las farmacias también seis meses, para posteriormente estar expedito a aplicar la solicitud para la obtención de la respectiva “licencia de cannabis”. Como ejemplo, el primer laboratorio en obtener licencia que incluía cultivo en el Perú tardó cerca de un año en cursar todo el trámite de autorización sanitaria como laboratorio farmacéutico y licencia para producir cannabis. Posteriormente a eso, fue necesario tramitar ante el ministerio de agricultura un permiso para nacionalizar semillas, iniciar el proceso de cultivo, cosecha, secado y extracción, y luego de esto fue necesario solicitar la obtención de un “registro sanitario”, con el que finalmente poder comercializar sus productos fabricados a través de las droguerías hasta las farmacias. Hasta el momento, y tras dos años de la publicación del reglamento en el momento de la realización de esta charla, esta empresa privada aún no había logrado ofrecer sus propios productos a los pacientes. Por otro lado, el aceite de cannabis (CBD al 5 % y al 10 %) que ofrece la autoridad sanitaria solo está disponible en su única farmacia institucional, ubicada en el distrito de San Miguel, en la ciudad capital de Lima, con un stock que se agota constantemente, ya que, como pueden imaginarse, la composición de estos únicos productos ofertados es insuficiente, incluso para la acotada cantidad de áreas médicas para las que puede ser útil el CBD. De momento, no hay intención de descentralizar su distribución ni de incluir preparaciones preponderantes en THC en la farmacia institucional de DIGEMID. Entendiendo estas dificultades, y sin desestimar las muchas otras que no se encuentran aquí detalladas, queda claro que la mayoría de pacientes y profesionales de salud se encuentran obligados a adquirir sus medicamentos en el mercado informal o ilegal, dejando al criterio, voluntad o posibilidad de cada productor artesanal la calidad de estos productos. De esta forma, ante el escenario de restricción de movilidad y aislamiento social ocasionado por la pandemia, junto a la situación de informalidad o ilegalidad en el comercio de cannabis y derivados, se provocó un fuerte desabastecimiento en el sector de pacientes que, de alguna forma, podían conseguir su medicación. Durante ese periodo, las organizaciones antes mencionadas, elaboraron un austero minidocumental que recoge testimonios de algunos pacientes de Esta iniciativa de la sociedad civil organizada manifiesta que “la aplicación de la norma y su reglamento no ha resuelto el problema del acceso al cannabis seguro para los pacientes” wollertz (depositphotos)
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1