El Cultivador 9

E ntramos ya en el último mes de clases del “Classic Se- mester” y tanto el ambiente que había por las aulas como el trato entre estudiantes, profesores y demás trabaja- dores de la universidad, se- guía siendo tan agradable como el del primer día. Daba la casualidad de que antes de clase y entre clase y clase, al- gunos alumnos acudíamos a la sala de horticultura donde solíamos coincidir con los ins- tructores que allí trabajaban cultivando plantas de canna- bis en distintos estadios vege- tativos, y la verdad es que siempre respondían a nues- tras improvisadas preguntas de forma muy educativa. Estábamos ya en la novena de las trece semanas que du- raba el Semester y como antes de cada clase Judy Quea, nuestra tutora, nos anunciaba algunas de las reuniones de las organizaciones de activis- tas que tenían lugar esa se- mana y nos recordaba que nos apuntásemos a la clase extracurricular de Ed Rosen- thal “Puesta a punto de pri- mavera” que tenía lugar la semana siguiente. En ella, Ed nos enseñaba los pros y los contras de las semillas y los esquejes, nos daba consejos para la conservación del agua en el sustrato y nos destacaba la importancia del CO 2 , tanto en cultivo de interior como cultivo de exterior. Seguidamente, Judy, nos in- troducía a Kasim Macauley, otro de los instructores de la sala de horticultura que ade- más, había sido alumno de la universidad y que iba a im- partir la clase de “Operacio- nes de los dispensarios: Adquisición y Distribución”. Kasim, había trabajado en uno de los cuatro dispensa- rios de la ciudad de Oakland, Purple Heart Patient Center, donde había aprendido mu- chos de los quehaceres de un dispensario cubriendo prácti- camente todos los puestos de trabajo durante los cuatro años que allí había estado. En Purple Heart, donde pude acudir en múltiples ocasio- nes, además de tener siempre en stock variedades de color morado, cada paciente recibe un comestible cannábico de forma gratuita, después de cada compra. 63 cultura cannábica Nos recordaba que no guar- dásemos armas de fuego ni dentro ni cerca de las cajas fuertes para evitar así agra- vantes en algún posible jui- cio penal futuro

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