El Cultivador 9
mundo cannábico 84 ganistán con la intención de regresar con semillas de gené- ticas índicas, reconocidas mundialmente por sus pro- piedades para producir ha- chís. Así que comenzando en los años 1995-1996 la produc- ción de hachís marroquí se ha dividido en lo que llamamos “Paki” que viene de cruces ge- néticos de plantas importadas con el Kif local, y el “Polen”, hecho de la variedad autoflo- reciente pura y original de Marruecos. En los mercados internacionales el hachís “Paki” tiene precios más ele- vados debido a que es más fuerte y más cremoso. Por eso, las regiones donde se preserva la variedad autóc- tona se están reduciendo más y más, ya que cada año más agricultores eligen cosechas más lucrativas. Pero, por otro lado, la naturaleza lucha por preservar la variedad original: cada año, en los campos de cultivos “Paki” mezclados con la variedad local, el polen de Kif sobrevuela las hembras “intrusas”, y la característica de autofloración parece ser extremadamente dominante. Fijándonos en muchos de los campos de “Paki” queda claro que muchas genéticas impor- tadas tienden a convertirse en autoflorecientes en un pe- riodo de varios años. Esta ex- plicación de la fuerza de la característica autofloreciente se debe probablemente al es- fuerzo hecho por las genéticas durante el proceso de adapta- ción que duró siglos. El Kif marroquí es una va- riedad autóctona muy espe- cial, el desarrollo único de la planta de cannabis que pro- duce hachís de calidad de ex- pertos, y con un humo suave pero placentero. Algo que hay que preservar con mucho cui- dado. Para la próxima entrega via- jaremos al sur del continente africano, y exploraremos la historia que hay detrás de una de las sativas más famosas: la Malawi Gold.
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