22 cultivo exterior además de los hongos, las tormentas y granizadas también son contratiempos potenciales que pueden ocasionar daños severos al cultivo, tales como la rotura de ramas o daño al tallo central. Por otro lado, a medida que el invierno da paso a la primavera, las temperaturas aumentan y las condiciones climáticas varían significativamente en las distintas partes de España. En algunas regiones, esta estación se caracteriza por un calor notable, y, en estos entornos, el peligro principal no proviene de enfermedades fúngicas, sino de las plagas de insectos que reanudan su actividad con el calor. En consecuencia, cuando las temperaturas diurnas empiezan a rondar los 30 °C, es imprescindible estar alerta y examinar las plantas con asiduidad. Detectar tempranamente la presencia de insectos fitófagos es crucial para intervenir rápidamente y minimizar su impacto en la salud del cultivo. A medida que la primavera avance, nos iremos acercando al momento de la cosecha. Lo ideal es cortar a mediados de abril, como muy tarde, para evitar la necesidad de manipular artificialmente las horas de luz y oscuridad. Si las plantas aún no están listas para ser cosechadas en este tiempo, es crucial limitar su exposición a la luz a unas doce horas al día para garantizar un ciclo de floración completo y exitoso. Idealmente, deberíamos cosechar en un día claro y soleado, ya que este tipo de clima favorece el proceso de secado y reduce significativamente la probabilidad de que los hongos afecten al producto final en el secadero. Como medida de precaución en este sentido, es esencial inspeccionar y descartar cualquier parte de la planta que pueda mostrar signos de infección fúngica y retirar cualquier insecto presente, asegurando así la pureza y la calidad del producto cosechado. Finalmente, si las temperaturas son elevadas y la humedad relativa es baja, lo aconsejable es no eliminar todas las hojas durante el manicurado. Dejar algo de follaje puede ser beneficioso para proteger las flores de un secado excesivamente rápido que podría comprometer su calidad. Por último, para concluir este artículo, cabe aclarar que los cultivos de primavera no solo requieren una serie de cuidados adicionales que los hacen más complicados, sino que, además, no producen tanto como los de temporada. Sin embargo, nos permiten disponer de algo de yerba para los meses estivales, que suelen ser, como decíamos al principio, los de mayor escasez. Espero que te haya gustado el artículo y que te pueda ser de utilidad para mejorar tus cultivos de primavera. ¡Muy buenos humos y hasta el siguiente número! A pesar de la reducción de la capacidad productiva, los cultivos primaverales producen bastante resina Los cultivos de primavera producen una mayor proporción de hojas En aquellas zonas donde hace mucho calor, prestaremos más atención a la presencia de insectos que de hongos Detectar tempranamente la presencia de insectos fitófagos es crucial para intervenir rápidamente y minimizar su impacto los cultivos de primavera no solo requieren una serie de cuidados adicionales que los hacen más complicados, sino que, además, no producen tanto como los de temporada
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