30 cultura cannábica aunque por las propiedades del aloe, si se hace sin guantes, tras el masaje, la sensación que queda en las manos es muy agradable. Fermentación y almacenado Una vez que hemos terminado de masajear las hojas y la panela, tocará embotar la mezcla, para ello, podemos usar recipientes de vidrio o, para cantidades muy grandes, también recipientes de plástico de grado alimentario. Tras elegir el recipiente adecuado, y para evitar futuras confusiones, conviene apuntar el nombre del fermento y la fecha en la que empezamos el proceso. Otra recomendación para tener en cuenta es que se debe de dejar vacío un espacio de al menos un cuarto del recipiente que vayamos a utilizar, ya que es posible que se formen grandes burbujas que, debido a la alta actividad biológica durante el proceso de fermentación, hagan que el líquido salga del recipiente. Para terminar, se cubre la superficie con una última capa de azúcar para que no quede materia vegetal al aire. Tras el embotado, tendremos especial cuidado a la hora de limpiar toda la parte exterior del recipiente y, sobre todo, la boca de este. Para eliminar cualquier resto de líquidos azucarados, que puedan atraer a hormigas, moscas o cualquier otro insecto, se suele usar vinagre. Cuando hayamos limpiado bien nuestro recipiente, habrá que taparlo de forma que los gases puedan entrar y salir, pero que los insectos no puedan entrar. Para ello, se pueden usar diferentes métodos: un papel de cocina o una tela y una goma elástica, o también hay sistemas que usan válvulas de liberación de gases como, por ejemplo, las air-lock. Para la fermentación es preferible buscar un lugar bien ventilado, donde el recipiente no reciba luz directa y donde, además, no vaya a haber temperaturas extremas tanto de frío como de calor. Hay quien usa una toalla por encima, para tapar todo el recipiente, evitando así el paso de la luz, pero permitiendo el intercambio de gases. El proceso de fermentación dependerá sobre todo de la temperatura ambiente. En un ambiente más húmedo y cálido, puede acelerarse y terminar mucho antes, mientras que, en ambientes o períodos templados o fríos, los procesos se ralentizan. A partir del segundo día después de comenzar la fermentación, el hecho de que empecemos a ver la formación de burbujas nos indicará que vamos por buen camino. Sabremos que el proceso ha terminado por tres factores determinantes: primero, el material vegetal flota; segundo, el aroma que desprende el fermento es ligeramente alcohólico, debido a la descomposición de la clorofila, y tercero, el líquido tiene un sabor dulce y no amargo. A partir de la primera semana, iremos comprobando cómo ha ido el proceso, pero, al tener el aloe vera tanto contenido en agua, la fermentación puede alargarse hasta más de dos semanas. Finalizada la fermentación, podemos retirar el material vegetal flotante, dejarlo escurrir en un colador metálico y después usar una tela o un colador de tela para estrujarlo y recuperar la mayor cantidad posible del líquido resultante. Es importante el uso de la tela o el colador de tela y no solo usar un colador metálico, ya que esto hará que consigamos reducir al máximo las partículas flotantes que pudiesen quedar en nuestro extracto final. Para almacenarlo, preferentemente se usan recipientes de vidrio y, como es un fermento cuyos microorganismos siguen vivos, la tapa debe estar algo abierta. También podemos usar válvulas, o tendremos que usar un papel o tela que cubra la boca del recipiente, para que siga habiendo intercambio de gases. Buscaremos un lugar fresco y seco y sin exposición a la luz para conservarlo, teniendo en cuenta que, con el tiempo, la concentración del fermento irá aumentando. Usos en el cultivo Una vez listo, nuestro fermento de aloe vera puede utilizarse de forma inmediata. A la hora de germinar nuestras semillas, existen muchas y diferentes técnicas, y alguna de ellas implica el remojado de estas en una solución acuosa con pequeñas cantidades de compuestos que ayuden a su germinación. Al contener nuestro fermento de aloe vera distintas fitohormonas, como auxinas y giberelinas, que catalizan los procesos de la germinación, se usa a razón de 1 mililitro por litro en la solución de remojo durante 12 a 24 horas. De hecho, hay un producto de una compañía americana que se llama Aloe Fermented Plant Juice, que se vende precisamente para este uso. Puedes comprarlo… o probar a hacer el fermento en casa. Para plántulas recién germinadas, puede usarse vía foliar (1 ml/l), una vez por semana y aplicarse también en riego (1 ml/l) semanalmente. Una vez que las plantas van desarrollándose, durante la etapa vegetativa, se puede subir la dosis hasta los 1,5 - 2 ml/l, también por espray foliar, semanalmente y en riego. Ya en la etapa de floración, el único momento para usarlo de modo foliar sería durante la primera semana, también hasta 1,5 – 2 ml/l y en riego, con la misma proporción, durante la primera mitad de las semanas de floración. Son ya tres temporadas las que llevo haciendo este fermento y la verdad es que es uno de los insumos que más utilizo, tanto en espray como en riego, y siento que las plantas lo notan y lo aprecian. Investigando sobre el aloe vera para escribir esta redacción, he descubierto algunos artículos científicos muy interesantes sobre el uso de esta planta y sus extractos en diversas aplicaciones en el cultivo de muchas y diversas especies. Esta planta tiene tantas propiedades que nos daría para redactar unos cuantos artículos más, pero lo dejamos aquí hasta la próxima. Os animo a usar el aloe vera en vuestros cultivos de cannabis y, ya sabéis, a seguir aprendiendo porque nunca es suficiente. Artículos científicos consultados Miller, S. A. et al. (2013) “Natural Farming: Fermented Plant Juice”, College of Tropical Agriculture and Human Resources, University of Hawaii, bit.ly/498Ty0G. El-Sherif, F. (2017) “Aloe vera Leaf Extract as a Potential Growth Enhancer for Populus Trees Grown Under in vitro Conditions”, American Journal of Plant Biology, 2(4), pp. 101-105, bit.ly/3w2nltF. Zeljkovi, S. et al. (2020) “The effect of water extract of Aloe vera (L.) Burm f. on germination and growth of scarlet sage”, Proceedings of the XI International Scientific Agricultural Symposium “Agrosym 2020”, pp. 262-267, bit.ly/3Ul158j. Limpiamos bien el recipiente, apuntamos nombre y fecha y tapamos con papel Cuando hayamos masajeado la mayor cantidad de las hojas y estrujado su jugo, podemos dar por terminado el proceso El proceso de fermentación dependerá sobre todo de la temperatura ambiente
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