34 ciencia en un laberinto en forma de T. Cuando la rata llegaba a una bifurcación, recibía una descarga al elegir uno de los dos caminos. Y, de nuevo, la rata curiosa sorprendió a los testigos, al reaccionar corriendo más aprisa hacia el camino en que esperaba obtener la descarga. Tales resultados despertaron las dudas de Milner que comprendía lo extremadamente sensible que era el procedimiento de implantación de los electrodos y que sospechaba de algún fallo concreto durante el mismo (Olds, más novato, se había encargado de todo). Así pues, le practicaron una radiografía a la rata y hallaron que el electrodo de esta en particular estaba desplazado tan solo unos milímetros, en el septum pellucidum(tabique transparente lateral) que limita con el hipotálamo y el hipocampo, pero esta era una distancia suficiente para alterar la respuesta del animal. El experimento de James Olds y Peter Milner (1954) En este punto, Milner y Olds ya estaban decididos a llegar al fondo de la cuestión, y comprender qué era exactamente lo que hacía a la rata comportarse de aquella forma. Para ello, diseñaron un nuevo experimento pero, esta vez serían las propias ratas las responsables de administrarse las descargas a sí mismas. Para ello, usaron la caja de Skinner, una caja creada para el condicionamiento operante: contaba con una palanca que el sujeto del experimento podía accionar y que disparaba un estímulo de refuerzo (agua, comida) o un estímulo negativo (dolor). Olds y Milner la modificaron para que, al presionar la palanca, se Le practicaron una radiografía a la rata y hallaron que el electrodo de esta en particular estaba desplazado tan solo unos milímetros, en el septum pellucidum VitalikRadko (depositphotos)
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