El Cultivador

35 ciencia disparara la descarga del electrodo cerebral. Ellos mismos sintetizan el experimento, publicado con el título Positive reinforcement produced by electrical stimulation of septal area and other regions of rat brain(1954) así: “Después de la implantación de electrodos en varios puntos del cerebro de las ratas, los animales se colocaron en una caja Skinner, dispuesta de tal manera que pudieran estimularse presionando la palanca. Los resultados indican que existen varios lugares en el cerebro «donde la estimulación eléctrica es gratificante en el sentido de que el animal experimental se estimulará a sí mismo en estos lugares con frecuencia y regularidad durante largos períodos de tiempo si se le permite hacerlo». El fenómeno de la recompensa aparece de manera más confiable cuando los electrodos se colocan en la región septal, donde se observó un grado extremo de control”1. Los resultados fueron muy impactantes. Algunas ratas llegarían a apretar la palanca hasta 7000 veces por hora para recibir la descarga, antes de colapsar por inanición. Y es que preferían la palanca, a la comida, el agua o el sexo: la autoestimulación eléctrica sustituyó aspectos tan básicos de su existencia como la satisfacción del hambre, la sed, o el instinto sexual. Es importante puntualizar que las respuestas de las ratas variaron sustancialmente en función del área cerebral estimulada: en pequeñas áreas del cerebro medio y secciones adyacentes del tálamo y el hipotálamo, la estimulación provocó conductas aversivas; mientras que en otras áreas, como el hipotálamo anterior y posterior, los estímulos generaban excitación. La excitación no siempre era tan exacerbada, aplicando electricidad en ciertas áreas del cerebro, algunas ratas se estimulaban 7000 veces por hora, pero en otras zonas solo unas 2002. Fue de este modo, realizando estudios pormenorizados mientras variaban sistemáticamente la ubicación de los electrodos en los cerebros de las ratas, que Olds y Milner consiguieron mapear lo que primero se denominó “circuito del placer” y luego pasó a redefinirse bajo el nombre de “circuito de recompensa”. Ensayos con humanos Los experimentos que inicialmente se practicaron en ratas fueron pronto trasladados a los monos sin hallar Los resultados fueron muy impactantes. Algunas ratas llegarían a apretar la palanca hasta 7.000 veces por hora para recibir la descarga fizkes (depositphotos)

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