64 sexualidad mujer-madre. Es decir, que la relación de apareamiento no daba lugar a un cambio de residencia de la madre, puesto que la cópula no era el punto de partida de un grupo humano; copular y engendrar hijos/as no eran actividades que supusieran la exclusión de la mujer del clan al que pertenecía, sino todo lo contrario"8. Así, no existía el concepto de exclusividad o monogamia en la pareja, ya que la pareja misma como forma de organización social no existía. “El primer vínculo social estable de la especie humana no fue la pareja heterosexual (mujer y varón) creada por el cazador, como sostiene la mayoría de científicos sociales, sino el conjunto de lazos que unen a la mujer con la criatura que da a luz. El vínculo original diádico madre/criatura se expande al agregarse otras mujeres en estado de gestacióncrianza, y las que habían pasado por esas etapas (abuelas), para ayudarse en la tarea común de dar y conservar la vida. La misma circunstancia las aúna, y el conocimiento compartido permite que cristalice la solidaridad entre ellas. Se origina así el grupo social primario, compuesto por mujeres de varias generaciones y sus proles. Los lazos que establece la cópula en la época arcaica son momentáneos e inestables, y no parecen haber sido el elemento fundacional del grupo”9. De esta manera, Rodrigáñez cuestiona el coito como la base de la sexualidad y la pareja heterosexual adulta como la base de la sociedad. Para la autora, la existencia de miles de estatuillas y representaciones femeninas en zonas distantes del planeta, y la ausencia de representaciones de parejas copulando demuestran una sexualidad alejada del coito como base y objetivo de esta, la existencia de una sexualidad femenina no falocéntrica, la función social de la líbido femenino-materna y su importancia en la formación del núcleo humano. Sexo ritual Una de las características las sociedades matrísticas era la celebración de ritos sagrados en honor a la Diosa, como las prácticas orgiásticas denominadas “Misterios”, que se celebraban tras la siembra, en honor a las diosas lunares, herederas de la Diosa Madre en la era agrícola. Según Gimbutas, la Diosa Madre se convirtió en la Diosa de la Regeneración o Diosa Luna. Esta Diosa era la fuente de vida y, al mismo tiempo, la poseedora de todos los poderes destructivos de la naturaleza. La naturaleza femenina, como la Luna, tiene su cara positiva y su cara negativa10. Según la investigadora Francisca Martín-Cano Abreu11, los Misterios se Venus de Hohle Fels La masturbación (femenina) está ampliamente documentada como ritual religioso
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