iniciaban con un banquete en el que solo participaban mujeres, presididas por una sacerdotisa, y concluían con una orgía en la que se practicaba sexo individual o colectivo como vía para la comunión y comunicación con las diosas. En los ritos se usaban falos llevados por las sacerdotisas “fallóforas” y esculturas hermafroditas que, por el tamaño y forma, serían usadas en rituales orgiásticos. Con relación a las mismas, Cristina Frade12 afirma que la masturbación (femenina) está ampliamente documentada como ritual religioso en textos sumerios y del antiguo Egipto. Para Martín-Cano, esta práctica confirma la existencia de bastones fálicos como los de Dolní Věstonice, dada su asombrosa similitud de forma y tamaño con los vibradores modernos. De hecho, el falo ya se reconocía como un símbolo de fertilidad y fuerza vital desde el Paleolítico. La representación más antigua data de unos 28.000 años, el falo de Hohle Fels, un modelo realista de 20 centímetros de largo y 3 de diámetro, encontrado junto a la llamada Venus de Hohle Fels13. Además de sexo, durante los banquetes, nuestras antepasadas bebían preparados psicoactivos en ánforas orgiásticas, que servían de vehículo para la iluminación. Todo indica que uno de los ingredientes podría ser la cannabis. Otra de las celebraciones en las que practicaba sexo en estados alterados de conciencia son los matrimonios sagrados. En todas las culturas agrícolas del Neolítico (Europa, Mesopotamia, Egipto o Indo) se han encontrado vestigios de la celebración del Matrimonio Sagrado (denominado “hierosgamos”) entre la Diosa-Madre de la fecundidad y un hijo-consorte (dios astado de la fertilidad: Cernunnos, Osiris, Pashupati, Bastón fálico encontrado en Dolní Věstonice Imágenes de vulvas en el arte paleolítico (suarra.com) 65 sexualidad Otra de las celebraciones en las que practicaba sexo en estados alterados de conciencia son los matrimonios sagrados
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