El Cultivador

33 ciencia y Nils-Åke Hillarp. De hecho, las contribuciones de Carlsson1, farmacólogo, al estudio de la dopamina como neurotransmisor, le valieron el Premio Nobel de Medicina/ Fisiología en el año 2000. Y quizás algo similar le hubiera sucedido a Hillarp, si hubiera tenido la oportunidad de prolongar su carrera (falleció en los sesenta). Cuatro años antes del hallazgo de estos expertos suecos, Olds y Milner2 habían comenzado a experimentar con la electroestimulación cerebral (con microelectrodos) en ratas, con el objetivo de estudiar las respuestas de diversas regiones cerebrales a dicho estímulo. Lo curioso es que, mientras realizaban el primer experimento conjunto, uno de ellos cometió un pequeño error al colocar el microelectrodo en el cerebro de la rata, cosa de la que no se percataron hasta ver el comportamiento del animal, muy contrario al de sus pares: las ratas eran estimuladas con electricidad si se aproximaban a una esquina de la mesa en la que se encontraban y se esperaba que, al asociar esquina y descarga, los roedores aprendieran a evitar el lugar y es lo que sucedió con todas, menos con aquella cuyo electrodo se había colocado mal. Esa rata en particular parecía regresar a la esquina, buscando más electricidad. El hallazgo motivó a la pareja de expertos a renovar sus experimentos y probar a estudiar las respuestas, mientras variaban sistemáticamente la localización de los electrodos en los cerebros roedores e incluso llegaron a diseñar un experimento en que las ratas pudieran recibir el estímulo a voluntad, accionando una palanca con sus propias patas. Lo más sorprendente de todo fue que, cuando las ratas tuvieron la oportunidad de aplicarse a sí mismas la electroestimulación (y esta afectaba a ciertas áreas cerebrales concretas), los animales preferían el estímulo eléctrico sobre cualquier otro (comida, agua, sexo, sueño). Hubo ratas que prefirieron morir de inanición antes que dejar de tirar de la palanca. Por supuesto, las respuestas de los roedores variaban en intensidad y carácter en función del área estimulada, así fue como Olds y Milner mapearon lo que acordaron en denominar como “el circuito del placer” y que luego se renombró como “circuito de recompensa”. La palanca y la dopamina Para Olds y Milner, desde luego, resultaba claro que el estímulo de la pequeña descarga eléctrica era un estímulo gratificante, y pronto surgió la Olds y Milner mapearon lo que acordaron en denominar como “el circuito del placer” vampy (depositphotos) George Barger, fotografiado por Drummond Young (Wellcomeimages, CC BY- SA 4.0, Wikipedia) Arvid Carlsson, Premio Nobel de Medicina/ Fisiología (Vogler, CC BY- SA 3.0, Wikipedia)

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