El Cultivador

35 ciencia Y si bien las conclusiones de las investigaciones más tempranas en materia de dopamina inducían a pensar que la sustancia mediaba en la experiencia de placer en respuesta a estímulos gratificantes, como afirmaba el neurocientífico Roy Wise5, estas conclusiones han sido abandonadas hasta por él mismo. La dopamina no es la molécula del placer Como explica Ignacio Morgado Bernal, catedrático en Psicobiología en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona y en el Instituto de Neurociencias, y autor del libro Deseo y placer: la ciencia de las motivaciones (2019), hay un fallo en la hipótesis: “si se reduce la dopamina del cerebro de la rata inyectándole una sustancia que la inhabilita, como la 6hidroxidopamina, su capacidad de sentir placer no parece desvanecerse, pues siguen intactas sus reacciones al gusto dulce […] pero sí parece incrementar su deseo, su motivación por ese esfuerzo”6. Algo similar sucede, como el experto referencia, en los pacientes de enfermedad de Parkinson. Los cerebros de los enfermos de Parkinson padecen escasez de dopamina, pero que no por ello dejan de disfrutar del dulce. Con respecto a ellos explica que “tratadas con fármacos o sustancias que aumentan la dopamina cerebral como la L-Dopa, o que reproducen los efectos de la dopamina, como los llamados agonistas dopaminérgicos, no muestran tampoco aumentos en sus reacciones subjetivas al placer. Lo que sí exhiben es una motivación compulsiva, es decir, un incremento del deseo sin aumento del gusto, por actividades como juegos, hobbies, compras, pornografía, internet, en general, drogas adictivas, toma de medicación, etc. incluso cuando en muchos de esos casos no se observa placer intenso de las personas que pudiera justificar ese comportamiento”7. En este sentido, merece la pena apuntar la importancia de la aportación de un grupo de expertos, cuyo estudio fue publicado en la revista Natureen 1999. Ellos analizaron la liberación de dopamina en el núcleo accumbens de las Los cerebros de los enfermos de Parkinson padecen escasez de dopamina, pero que no por ello dejan de disfrutar del dulce Vías dopaminérgicas (Nessa los, CC BY- SA 3.0, Wikipedia)

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